Los rayos de sol comenzaban a calar sus párpados aquella mañana de Domingo sintiendo que había descansado como nunca; se movía de la cama hacia el otro lado y se sorprendió un poco al no encontrar a nadie en el otro extremo. Abría los ojos con lentitud para darse cuenta que Damon ya no estaba recostado y que seguramente estaría paseando por ahí para aprovechar aquel día.
Era cierto, recordaba lo que había ocurrido entre ellos aquella noche donde tuvieron el acto de pasión durante horas, pero lo que más le impresionaba era su sueño tan placido del que disfrutó a pesar de no haber dormido sus ocho horas necesarias. Por fin se levantaba enredando las sabanas en su busto para abrir la ventana con la esperanza de encontrarse al vampiro caminando por el jardín principal, pero él no estaba.
Salió de la habitación para darse cuenta que el vestido que le había prestado estaba tirado como si fuera una prenda común y corriente, por lo que decidió recogerlo para poder lavarlo y doblarlo adecuadamente. Caminó con los pies descalzos sintiendo la frialdad del piso de madera para entrar a su recamara ,dejarlo sobre la cama y darse una ducha rápida deseando dirigirse a la cocina, pues tenía bastante apetito dado lo acontecido cinco horas atrás.
El baño fue corto, tan solo mojaba su cuerpo y lo enjabonaba perfectamente aún pensando en la noche tan maravillosa que había tenido con Damon; se imaginaba su cuerpo desnudo, sus manos acariciando sus muslos, su mirada fija en sus ojos llenos de deseo loco de poseerla pero sobretodo prestaba especial atención en su aroma, esa manera que tenía de hacer las cosas con delicadeza dando el matiz de rudeza que se necesita en toda relación sexual.
Pero todo aquello estaba prohibido, pues efectivamente se sentía culpable por haberle sido infiel a su prometido Draco; mordía constantemente su labio inferior llena de preocupación ya que la mentira no era una de sus cualidades. Suspiraba tratando de no pensar en lo que pasaría de enterarse que se había entregado a otro hombre que no era él. Apretaba sus manos contra su pecho imaginando su rostro reprochando su deslealtad, falta de respeto y sobre todo su cinismo al confesarlo.
-Perdoname Draco… -Se decía una vez para después cerrar el grifo del agua y salir por fin a cambiarse con lo primero que encontrara, pues el verse bien no estaba dentro de sus prioridades.
Se vistió con toda calma y se encaminó a la cocina observando que la chimenea estaba apagada. Observó entonces al pelinegro sintiendo que su sangre abandonaba su cuerpo de manera estrepitosa; pues lo imaginaba desnudo, con gotas de sudor en su cuerpo, con aquella sonrisa e incluso la bestialidad en sus ojos cuando le hincó el diente. Al notar ese recuerdo no pudo evitar tocar su cuello para darse cuenta que las marcas de colmillo estaban presentes, algo profundas pero evidentes.
-Buenos días dormilona… preparé un omelette italiano- El pelinegro la miraba como si nada, pareciera que no habia importado para el aquella noche y tan solo mordía un trozo de salchicha que sacaba de un empaque sellado mientras todo el lugar estaba humeando a causa de la sartén donde cocinaba. Se acercaba a ella señalando su cuello.
-Yo que tu me ponía una mascada, después hablaran y tu sabes que el pueblo no suele callarse nada.—Guiñaba el ojo para volver con su labor mientras que la castaña bufaba algo exasperada. ¿Asi era como trataba a todas las que se metían con el?, ¿Acaso para ese vampiro el sexo era lo que importaba?. Suspiró un poco volviendo a morder su labio inferior volteando a ambos lados para sentarse en el desayunador colocando su sus manos en su cabeza. Debía fingir una leve jaqueca para evitar el contacto con sus ojos aguamarina.
-Tienes algo de jugo de naranja?- Preguntaba ella despacio.
-Con zanahoria como a ti te gusta Lady Di- Sacaba la jarra repleta de jugo de ambos sabores sirviéndole un vaso generoso y colocando su omelette en el plato adornándolo con algo de lechuga y pan tostado. Hermione solo sonreía un poco sintiendo las ganas de comer inmediatas.
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Instintos
FanfictieDamon Salvatore, el mas sanguinario y letal vampiro de Mysitic Falls decide terminar con el tormento que aqueja a su hermano Stefan. Decide viajar a Londres donde le sigue la pista al híbrido Klaus Mickealson. Cuando es atacado a muerte encuentra a...
