Hogsmeade no habia cambiado del todo, pues las casas perfectamente cubiertas de nieve parecían ser sacadas de un calendario pintoresco del que solo ciertas personas pueden compartir el gusto; las ventanas empañadas y cubiertas con escarcha solo reflejaban algunas luces emitidas por las chorreantes velas. La vida de los pueblerinos era tan arcaica que llegaba a ser el atractivo turístico del mundo mágico.
Hermione decidió no caminar por la callejuela principal para no darse a notar ante los transeúntes, pues éstos la reconocerían al instante para asediarla con un mar de preguntas sobre "como salvo a los magos y brujas del terrible Lord Voldemort". Tan solo contemplaba las viviendas rústicas y los negocios de lejos sintiendo un poco de nostalgia al recordar sus andanzas junto a sus amigos Harry y Ron. Una mano blanquecina tomaba la suya para compartir ese panorama soltando un suspiro al hacer memoria de algo en especial.
-Recuerdas cuando Potter me lanzaba una bola de nieve mientras te insultamos Granger?, creo que en el fondo me daban celos verte con ellos y no… conmigo- Sonreía el platinado aún admirando el pueblo donde acostumbraban beber cerveza de mantequilla y burlarse de algunos chicos de grados inferiores por sentirse fuertes.
-Te lo merecías y no negaras ese hecho- Ella lo miraba de perfil pareciéndole el hombre más guapo sobre la tierra, pues Draco Malfoy había cambiado; sus facciones se endurecieron a raíz de la segunda guerra mágica, sus rasgos se definieron como todo un galán aristócrata de su categoría, su cuerpo mas blanco que la nieve misma se forjó debido a los entrenamientos de mortífago asi como también sus ojos se miraban más expresivos, mas plateados, mas hermosos. El príncipe de las serpientes era otro hombre después de vivir en carne propia la humillación de ser llamado "escoria de la magia".
-Me hubiera encantado raptarte, hacerte mía, llevarte lejos donde nadie nos conociera para asi vivir lejos de todo lo que conocíamos- Indicaba el platinado con toda seguridad y suavidad a la vez en sus palabras.
-Hubiera sido hermoso pero sabes que no lo habría aceptado de esa manera, tenías que encarar tu destino y demostrar a todos que no eras lo que pensaban, tu… nunca fuiste malo Draco, solo eras un hombre que necesitaba que alguien lo metiera en cintura.- En ese instante el chico de ojos grises soltaba una risotada para girarse a su novia y tomarla de la cintura mirándola con suficiencia.
-A si?, ¿Y quien me metió en cintura?, ¿Tú?-
-Si, yo- La chica le rodeaba el cuello dándole un beso lento, apasionado y profundo que hizo que aquel joven de cabello platinado le correspondiera al instante.
Unos ojos aguamarina observaban a la pareja sintiendo hervir su sangre empuñando su mano al tratar de contener las ganas de separarlos, pues esa chica castaña de cabello lacio y rostro de niña ahora tenía su corazón le gustara o no. Respiró para calmarse y de nuevo esbozaba esa sonrisa torcidamente suficiente, pues se dirigía a ellos haciendo sonar apropósito sus pasos sobre la nieve mezclada con la tierra de ese sitio donde habían llegado. Se recargó en un tronco sosteniendo una copa de licor; pues por extraño que pareciera, tenía la forma de conseguir alcohol incluso en el desierto.
-Hola tortolitos, creo que los muérdagos crecen como jodidos limones por este lado.- Damon agrandaba su mirada como era su costumbre mientras que el platinado comenzaba a irritarse, solo volteó sosteniendo a su novia de la cintura esbozando una sonrisa triunfante.
-Pues deberías conseguirte una novia, una chica, a menos claro que tu preferencia no sea esa… por ahí se dice que los vampiros aveces prefieren beber sangre directa de cierta "pajilla", ¿Sera cierto?- El platinado alzaba las cejas como seña característica apretando ligeramente sus labios uno contra el otro.
-Draco no empieces por favor.- Mencionaba Hermione temiendo que se desatara una guerra vampirico-magica.
-He bebido de hombres, aunque prefiero mantenerme al margen, si fuera el caso no consideraría que tu novia es un bomboncito- El chico bebía de su copa observando que el joven de ojos grises sacaba su varita bastante molesto; ese comentario se había pasado de la raya.
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Instintos
Hayran KurguDamon Salvatore, el mas sanguinario y letal vampiro de Mysitic Falls decide terminar con el tormento que aqueja a su hermano Stefan. Decide viajar a Londres donde le sigue la pista al híbrido Klaus Mickealson. Cuando es atacado a muerte encuentra a...
