Epílogo: Más allá de la magia

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Los primeros rayos de sol se colaban por las gruesas cortinas de las ventanas, no podía creer que ahora estuviera de tiempo completo en un lugar que no era su casa, cambiar su ritmo de vida y la rapidez con que se movia la ciudad de donde era oriunda. Hizo una mueca de desagrado al ver que sus parpados eran iluminados por el alba; sin embargo, sabía que debía ir a trabajar o de lo contrario daría una mala impresión.

Con dificultad abría sus párpados, cada segundo mas su vista se aclaraba ajustando el enfoque y darse cuenta que su acompañante seguía dormido. Se incorporaba despacio para no despertarlo, colocaba su cabellera castaña por delante de su hombro recargándose en la cabecera sonriendo como una chiquilla; una bastante enamorada.

Aun hacía memoria sobre el año anterior en que tuvo una encrucijada; ¿Quién diría que ahora estuviera al lado de un hombre que jamás se imagino que existiera?, muchos pensaban que su futuro sería direrente, lleno de acción, aventuras como en sus anteriores años. Estaban equivocados, pues si alguna de esas personas mirase el lugar donde ahora vivía se quedaría boquiabierto no dando crédito  a reafirmar que se trataba de Hermione Granger; la heroína del mundo mágico.

Apretaba sus labios un poco dedicándose a mirar al hombre de su vida, al ser que llego inesperadamente a mover su mundo rompiendo todos sus esquemas, sus exigencias, sus paradigmas entre las especies. Observaba su torso desnudo, su piel mas blanca que la nieve, adorando sus pectorales adornados con un par de pezones de color marrón claro, dirigía su mirada lentamente por su abdomen marcado apreciando el ligero vello oscuro de su vientre.

Sonreia para si misma, colocaba su dedo meñique en su boca conteniendo las ganas de despertarlo y tomar otra sesión como en la noche anterior, pues con el solo recuerdo de esas caricias, esos besos y esas manos que recorrieron su cuerpo volvía a desear cada vez mas de ese hombre del que estaba locamente enamorada. Dio  un largo suspiro para reponerse y volver a la realidad, pues esa mañana tendría reunión con los fundadores, asi como también una conferencia con el ministerio de magia.

Intentaba levantarse de la cama al escuchar el despertador sintiéndose triunfadora de ganarle una partida al considerarse mas madrugadora, pero antes de que su pie derecho tocara el piso unas manos gruesas, caucásicas y fuertes la tomaban de la cintura para volver a recostarla con suavidad. Damon estaba despierto, su cabello negro alborotado era clara señal que habia dormido como un bebe aquella noche, habia tomado a la castaña sosteniendo sus manos entre las suyas para someterla; le encantaba hacer esos juegos, y sin dejar de sonreir la miraba.

Observaba claramente sus pechos cubiertos con tan solo una camiseta ligera, aunque perferia siempre verla en sus camisas, le gustaba el contraste tan femenino de su cuerpo con el perfume impregnado en ella. Ponía especial cuidado en su cabellera castaña, pues le parecían chorros de miel esparcidos por las sabanas blancas, pero lo que mas le fascinaba, lo que mas se apoderaba de cada uno de sus sentidos era ese rostro de niña, su boca carnosa casi formando un corazón amplio.

Hermione le sonreía, mordía su labio inferior para evitar tirarse a ese hombre tan apetecible, pues cada dia, cada segundo de su vida no paraba de admirar no solo su cuerpo, sino todos y cada uno de sus defectos.

--¿Podrías soltarme?, es hora de ir a trabajar y no estas ayudando mucho en mi puntualidad Damon.—Mencionaba la castaña escuchando una risita por parte de su ahora novio.

--¿Te mencioné ya que soy el mejor amigo de Elizabeth Forbes?, asi que si llegas digamos, treinta minutos tarde no afectaras en nada su operación—Sonreía con sorna rodando sus ojos como era su costumbre, esa expresión volvia loca a Hermione, pues lo consideraba como un inocente y caprichoso niño deseando atención.

--Eso se llama abuso de confianza Damon Salvatore—Ella reía un poco. -Por si no sabias ese pequeño dato—Dirigía sus labios a los del vampiro para darle un beso inocente y rápido. -Debo ir a trabajar amor.

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