Una vez que terminaron de desayunar, decidieron salir a dar un paseo por la pradera de Hyrule con Epona. A esas horas no había peligros que los pudieran acechar, sin embargo, llevaron sus respectivas espadas por cualquier percance. En sus rostros aún se reflejaba la sonrisa de las cosas tan hermosas que habían vivido en solo una noche y parte de la mañana; por primera vez se sentían como una pareja real.
Mientras salían de su casa, el joven tomó la mano de su esposa, pero en el momento en que entrelazó sus dedos con los de ella, vino a su mente una curiosa interrogante.
- No brillan...
- ¿Qué cosa? – preguntó extrañada.
- Nuestros fragmentos. Recuerda que tu mamá dijo que, si uníamos nuestras manos, los signos se iluminarían. Pensé que eso ocurrió porque recién nos conocíamos, pero ahora que todo es distinto entre nosotros, se supone que deberían brillar. – indicó preocupado.
- Es cierto, pero debe haber alguna explicación lógica. – respondió calmada.
- ¿Alguna vez la has visto brillar?
- Varias veces, sobre todo cuando practico mis técnicas de magia. ¿Y tú?
- Jamás, pero ha de deberse porque eres una hechicera.
- Mejor no nos preocupemos por eso, pues lo único que debe iluminar nuestras vidas es nuestro amor. – dijo la joven en tono dulce.
- Tienes razón, preciosa.
El príncipe tomó a su esposa por la cintura y la besó apasionadamente. Poseer los labios de su amada era la sensación más placentera y hermosa que podía sentir, cada vez que lo hacía una calidez invadía su mente, cuerpo y corazón; era una sensación muy agradable y sublime para su encantado espíritu.
Los enamorados jóvenes estaban tan centrados besándose con frenesí y fascinación, que ni siquiera escucharon unas peleonas voces acercándose a ellos.
- ¿Cómo pudiste ser tan irresponsable? – reclamó enojada.
- No lo hice con mala intención. Solo quería que se despejara un poco, estaba realmente mal.
- ¡Hombres tenían que ser! Piensan que los problemas se resuelven detrás de una botella de alcohol. Zelda ha de estar muy incómoda con esta situación. ¡En este momento te vas a disculpar!
- ¡Ayer me disculpé con ella, Gracielle! ¡Tranquilízate que te hará daño!
- ¡Más daño me hace tu actitud inmadura! Por una vez en tu vida deberías...
La discusión de los marqueses fue súbitamente interrumpida por la escena que se estaba llevando a cabo frente a ellos. Sus dos mejores amigos se estaban besando con vehemencia y en plena luz del día.
- ¡QUÉEEEE! – exclamaron los marqueses asombrados.
Los príncipes se separaron asustados ante los gritos de sus amigos, no entendían la razón de tanto escándalo.
- Hola, amigos. ¿Se puede saber por qué están gritando de esa manera? – preguntó la princesa, inquieta.
- Zelda... tú. – dijo la joven impactada.
- ¿Acaso nunca han visto a una pareja de esposos besarse? – cuestionó Zelda en tono cómico.
- Creo que es mejor contarles todo de una vez. – dijo el príncipe, animado.
- Link y yo ayer nos confesamos nuestro amor. Después que regresó bebido, nos dimos cuenta de que no podíamos vivir el uno sin el otro. Ya no hay barreras que nos separen y ahora somos un matrimonio feliz, como siempre debió ser. – contó emocionada.
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Almas unidas
FanficDesde tiempos inmemoriales, las almas de la Princesa del Destino y del Héroe Elegido por las Diosas han estado unidas. No sólo han renacido varias veces para acabar con el mal que amenaza al mundo, sino también para amarse el uno al otro. Por eso, c...
