Miércoles por la noche, el día había sido demasiado agotador. Resulto que el día anterior las chicas me reclutaron para su equipo de porristas, a excepción de Cintia, era obvia la situación, la chica estaba loquita por Jasón, y por lo visto Jasón no se daba cuenta de ello, o le importaba una mierda.
Me encontraba sentada en el sillón rojo de mi balcón, mirado las estrellas, y escuchando las melodías que emitía mi laptop, What's up de 4 Non Blodes inundaban mis oídos, mientras pensaba que hacer con mi vida, como llevar a cabo una superación, que no quería olvidar por obvias razones, pero también me ponía analizar una situación que me mantenía un poco inquieta.
Me removió un poco incomoda en mi sillón, el aire fresco de la noche removió mi alborotado cabello. No podía comprender como un chico al que apenas conocía me moviera la hormona así de fuerte, y eso me daba miedo, pensar en el solo hecho que el amor pudiera estar tocando mi puerta de nuevo, me ponía como la mierda.
Sabía que tenerle miedo al amor era algo estúpido y tonto, pero ¿Cómo no le vas a tener miedo a algo que ya te hizo daño? Volver a empezar de nuevo y volver a sentirte así con un millón de mariposas en el estomago, como si pudieras comerte el mundo era tan... malditamente aterrador para mí y no sabía qué hacer con eso.
Unos toquecitos en la puerta hicieron que mi mente volviera a la tierra.
Estire mi cuello por la puerta corrediza para poder gritar sobre la música un poco alta. – ¡PASE!
Mi madre entro a la habitación inspeccionando todo a su paso, la ropa que traia la hacía lucir increíble, con sus pantalones rosa de vestir, su blusa blanca pegada al cuerpo, le quedaba magníficamente bien, y no olvidemos sus zapatillas de punta color piel. Se miraba maravillosa, siempre resaltando en cualquier parte a la que fuera.
-¿Está todo bien por aquí?- pregunto, dirigiéndose a mi laptop en la mesita de noche y bajándole a la música. –
Adiós espacio personal.
-Todo bien, porque lo preguntas. – dije levantándome lentamente del sillón. –
Mi madre me observaba atentamente, crucé la puerta corrediza, tome mi laptop y me eche a la cama. -¿Por qué tanto misterio? – Pregunte cerrando mi página de música y abriendo mi Facebook.-
-Tendremos una cena hoy, -dijo mi madre sentándose enfrente de mí. –
Quite los ojos de las cinco solicitudes nuevas en Facebook, para ponerlos en mi madre. - ¿Obligatorio?- cuestione haciendo una mala cara.-
-Sin pucheros señorita,- sentencio mi madre levantándose de la cama con elegancia. – Te pones algo bonito, como el vestido blanco o negro que tienes por ahí, esto es importante para tu padre, así que... - dijo observando el reloj en su muñeca. – Bajas a las 8:30 pm o si no, yo subiré por ti, estés como estés y así te sentare en la mesa.-
Rodee mis ojos y cerré de golpe la tapa de mi laptop. –No te tienes que ponerte así de todos modos, madre.-
-Me pongo así, porque te conozco, y sé lo que tengo, así que ya deberías estar en la ducha Natacha.-
Deje mi laptop a un lado y me acosté por completo en la cama observando el techo. – ¿Por qué todo tiene que ver con papa?- cuestione.-
-Porque está viviendo el sueño de su vida Naty.-
-¿Y yo cuando podre vivir el mío?- dije sin más.
Y era la verdad, cuando viviría el mío, sin que mi padre se volviera loco, cuando le decía para que universidades aplicar, no podíamos hablar nada de ese tema con el sin que se pusiera tan loco.
ESTÁS LEYENDO
Domando A Una Diva
RomanceEsa niña con el corazón herido todavía seguía ahí. No adaptaciones ni copias.
