CAPITULO #15

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Una semana había pasado desde el caos familiar, desde que Alan y yo estuvimos en la comodidad de mi balcón, mirando juntos el atardecer sin decirnos absolutamente nada, solo disfrutando la compañía del otro.

Al día siguiente me sentía como la yo de antes, el ambiente en casa había cambiado radicalmente, mi padre y mi hermano no se hablaban, mi madre se perdía las cenas familiar, papá trataba de acercase mas a mí, teníamos charlas nocturnas en su despacho, trataba de hacerme platicar en el desayuno y de preguntarme cuales eran mis planes.

Ese día cuando me presente en la escuela no sabía con qué cara ver a Alan, el se había topado con tanta mierda mía ya que no quería agregar más, ni mucho menos que supiera lo que escondía de mi pasado, así que lo ignore toda la semana pensando que estaba haciendo lo correcto.

El intentaba hablar conmigo o hacer un acercamiento a lo que yo ignoraba o solamente contestaba con una respuesta bagá a sus preguntas, también lamentaba tanto haberme sentado con él en química, era tan difícil tenerlo cerca e ignorarlo, y como el miro que el acercamiento no era suficiente, sus mensajes se hicieron presentes en mi teléfono celular, fue ahí cuando aplique los ''Vistos.''

Después de eso me hice mas apegada a las chicas, Tamara se comportaba como un maldito grano en mi trasero, no sé si era por mi o por mi hermano. El lunes temprano en la escuela se disculpo por el comportamiento de mi hermano en él bar, lo único que pude hacer fue asentir y decir que no se preocupara, que mi hermano no era tan idiota a veces y que no era su culpa.

Cintia por otro lado empezaba a tolerar mi presencia, ya se le estaba pasando el enamoramiento de Jasón, ahora sus ojos estaban en una nueva presa y esa era unos de los amigos del grupito de su ex, Max Foster. Un chico con músculos, cabello castaño, anchos hombros, que más puedo decir era el típico chico de jugador americano.

Había pasado una semana y todos en la escuela esperaban con ansias el primer partido de la temporada, los Vaquero entrenaban y dejaban lo mejor de ellos en la cancha de futbol, el director siempre hablaba por los altavoces para mantenernos informados del primer juego, y tenía a toda la escuela decorando para que los jugadores se sintieran ''Motivados'' las pancartas, los sombreros y las botas se hicieron presentes.

Hoy era miércoles y Tamara nos tenía trabajando duro en el campo de futbol.

Me encontraba estirándome en el césped, cuando de repente entra la caballería de muchachos al campo, todos ellos listos para empezar el entrenamiento, empezaría el juego el sábado en la noche y todo el pueblo vendría a verlos.

Es por eso que Tamara se había vuelto más perra de lo normal, no nomas seria el juego de ''Los vaqueros'' si no también de ''Las vaqueras'' si, quien iba a decir que así le llamaría al equipo de porristas.

Me acosté sobre mi pierna estirada cuando Dayana me habla.

-Creo que ya te has conseguido otro admirador.- murmuro entre nosotras.-

Me levante sobre mi pierna y la mire sin entender.- ¿De qué hablas?-

La risita de la rubia hace que deje de hacer lo que estoy haciendo.-Ya sabes de lo que hablo.-

Ruedo mis ojos.- Obviamente no.- respondí un poco desesperada por no entender.-

-Bobita, el hermano de Cintia no te ha quitado la mirada desde que entro al campo.- dijo con una sonrisa estirada.-

Alan había entrado al equipo de nuevo y debo de mencionar que se miraba espectacular en su traje, eso hacía que ignorarlo en el campo de futbol fuera un poco más difícil, además de tenerlo como compañero de química.

Domando A Una DivaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora