TIEMPO LLUVIOSO

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Triana

Hacía poco tiempo que había perdido a mi mejor amigo. Y no, no había muerto, eso me evitaría la mayoría de mis problemas actuales.
Gracias a él mi carácter que ya de por sí era horrible se hizo aún peor.

—entras enseguida—susurró Daiana

—ya estoy lista, cuando quieras—me senté cruzandome de brazos y piernas. Llevaba toda la mañana en un garito de mala muerte a las afueras de la ciudad.
Mi mejor amiga/ representante era parte de la organización de este "buen evento" al que me invitó a asistir.
En su momento la idea me pareció divertida y nada fuera de lo común pero cinco horas después me dolían los pies de los estúpidos tacones, que me habían obligado a llevar, y estaba tan borracha que ya no tenía ni sed.

—con todos ustedes la favorita actual—una melodía heavy llenó mis oídos dándome a entender que era mi turno—Triana—yo salí lanzando besos a mi paso

—guao que preciosidad—escuché decir al comentarista. Yo sonreí.
Mi aspecto físico se acercaba bastante al de una barbie perfecta; rubia, ojos casi azules y un cuerpo forjado por el poder de los dioses. Sólo que si algún dios intervino en mi, fue sin duda la diosa Minerva* y si a caso, el dios de los infiernos, Ares.

—¿que harás está noche? —gritó un chico en la parte de abajo

—ganar—sonreí y le lancé un beso

—del otro lado, Blair—las risas y aplausos se fueron convirtiendo en abucheos y groserías.
Al verla giré los ojos. Blair Hurly; morena, ojos verdes. Su especialidad sin duda las patadas voladoras y comprar a la gente con su abundante dinero.

—mmm, esto se pone interesante—dejé mi chaqueta y coloqué los puños en posición. Uno protegiendo mi mandíbula y el otro junto a mi cadera preparado para actuar en el momento exacto

—que comience—dijo el comentarista y una sonrisa burlona se dibujó en mis labios

—princesa—yo la miré y giré los ojos—¿dónde está tu Ken?, ¿ya te abandonó? —el primer puñetazo impacto en su estómago

—cállate, no tienes derecho a hablar de él —dije y mi temperamento subió. Me hizo un barrido y en seguida entendí su estrategia—nada me va hacer evitar ganar—la tiré al suelo junto a mi—¿y tú novio bien? —me agaché esquivando su golpe

—bien, con Zac—ambas nos pusimos de pie, y no tarde más de veinte segundos en tirarla y acabar encima suya.

—victoria—dijo el comentarista. Yo sonreí

—esa es mi chica—susurró Daiana dándome una chaqueta

Yo me giré hacia Blair y la ayudé a incorporarse—buena batalla—la abracé

—tus movimientos son impolutos. No consigo ver ni un solo fallo—yo sonreí. Aunque la verdad es que mi defensa era bastante pobre y estaba poco perfeccionada.

—no tiene tanto mérito es solo práctica. Tú no lo haces nada mal, te falta velocidad—ambas nos giramos al cúmulo de gente y bajamos recibiendo abucheos, besos, abrazos y un montón de cosas más que no voy a nombrar.

Al entrar a la sala que teníamos reservada, sonaba la canción de Zac. Mi tripa se removió. Era Triana Rey, no podía echar de menos a nadie. Era capaz de estar sola. Yo no sentía nada por nadie más que por mi misma, nunca.

—¿en qué piensas? —Daiana entró con uno de sus novios actuales.

—en mi, en la pelea—sonrió y agitó mi pelo

—pensé que estabas triste, cosa rara porque tú no... —yo giré los ojos

—vete—ella me miró interrogante

Desde que te viDonde viven las historias. Descúbrelo ahora