Luke
Llegamos a donde se habían escuchado los ruidos y nos encontramos con que mi mujer estaba subida a la delgada viga que separaba el balcón, de mi casa, con el aire.
—va, baja de ahí. Es peligroso—le dijo la rubia temblando—tírate hacia mí y yo te cojo, te lo prometo—Mónica empezó a llorar y alzó la cabeza para mirarme.
—si me muero ahora, jamás nos habremos divorciado. Prefiero morir estando casada con él, que vivir para que nos divorciemos—di un pasito hacia ella con cuidado de tal forma que no lo notase.
—para—dijo llorando aún más—aléjate, por favor—yo retrocedí un paso que pareció como si hubiera vuelto al principio y la miré a los ojos.
—que la vida no sea fácil no significa que sea imposible
—para ti es fácil decirlo. Triana va a estar a tu lado, pase lo que pase. Sin embargo, ¿yo qué? —Triana pasó hacia dentro y dejó que fuera yo, el que dialogara con ella.
Mónica se tambaleó a esa gran altura y lo pasé mal.
Quería estar con la luchadora, pero no quería ver como Mónica moría ante mis ojos.
Mis dos hijas llevaban sus rasgos, sus apellidos, su sangre. Mi casa olía a ella y mis sábanas la recordaban.
Quizás la chica no fuera perfecta, ni estuviera equilibrada, pero no merecía la muerte y menos de una manera tan poco memorable.
La gente la recordaría por su suicidio y no por quien fue en realidad. No quería que su recuerdo fuera ese.
Al poco Triana volvió junto a Casandra y el hermano de Mónica. Este último andaba que no estaba y parecía incluso mareado.
—Mónica, pequeña—la dijo James en un susurro que rápidamente consiguió llamar la atención de mi mujer—te quiero, pese a todo lo que pase y todo lo que pasará—me había sonado a despedida y sentía que yo también debía hacerlo pero no quería.
Tenía que hacer que esa mujer bajase del lugar tan peligroso y empezara de cero.
No me importaba pagarla dinero todos y cada uno de los días, ir a visitarla, cenar una vez al mes, o incluso que se quedase con el apartamento. Me daba igual.
—Mónica, ¿puedo acercarme? —ella asintió después de pensarlo un rato y yo me acerqué de forma suave pero rápida por miedo a que saltara.
Ella sonrió con lágrimas en los ojos y yo empecé a llorar a mares también.
Cogió mi cara entre sus manos débilmente.
La mujer que yo había conocido en el pasado no estaba en ese estado. Parecía que no comía mucho e incluso su presencia se sentía sola. Quizás todo esto era mi culpa, porque no la había prestado la atención necesaria. Acababa de dar a luz y yo no estuve ahí a su lado.
Entonces el tiempo pareció pararse y Mónica me besó.
Yo la continué el beso, luego nos separamos y la sonreí, pensando que se dejaría coger por mí.
Su mano se soltó de la mía poco a poco y se dejó caer hacia atrás. Pude coger su brazo con fuerza y mantenerla colgando.
Ella giró su muñeca con una sonrisa y la vi estrellarse contra el frío suelo.
—¡no! —gritó James y corrió escaleras abajo.
Todos bajamos casi volando pero para cuando habíamos llegado todo era un mar de sangre.
—mierda—dije llorando a más no poder y cogí el móvil de mi bolsillo rápidamente. Se me cayó al suelo, entonces la mano de la rubia rozó la mía y ambos nos agachamos a por el móvil.
Marqué a una ambulancia y abracé a Mónica, manchando toda mi ropa.
Triana no dijo nada, sólo se mantuvo junto a mí en el frío suelo.
—ha sido mi culpa—susurró Casandra acercándose hacia a mí.
—no digas tonterías, tú sólo trataste de ayudarme. Como buena amiga que eres —dije hipando y colocando una mano en su cintura de forma cariñosa.
ESTÁS LEYENDO
Desde que te vi
Fiksi RemajaA Triana la dijeron de pequeña que si juegas con fuego te quemas y a Luke que si te metes en medio de una pelea clandestina acabas con un puñetazo en la cara. Un periodista, estudioso, responsable. Una choni, bruta, loca y con una empatia que roza e...
