EL PEOR DÍA DE MI VIDA

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Un par de meses después...

Triana

Naima estaba preciosa y haberla hecho unas cuantas onditas en el pelo, había sido un acierto sin duda.

—muchas gracias por todo—su vestido azul agua la quedaba perfecto, no era ni muy corto ni muy largo.
Yo había optado por uno rojo y ajustado a la cadera. Elección de mi compañera de piso.

—¿qué tal estáis? —saludó mi primo junto a Ian.

—tío que te he dicho de los calzoncillos en mi casa—dije de brazos cruzados. Él automáticamente sonrió y los señaló.

—si quieres me los quito—Naima negó escandalizada e Ian fue a abrazarla mientras Millan subía a por un pantalón.
Luego les dejé en la cocina y yo fui a mi habitación.

Al abrir el armario en busca de zapatos, vi que aún conservaba el cinturón que había hecho Luke con su camiseta el día del accidente.
Me traía muchos recuerdos buenos.

Estos dos meses habían sido bastante felices, no iba a mentir, además, poco a poco iba a superando al periodista.
La nueva empresa con la que había firmado, iba creciendo y yo andaba saliendo en la tele de costumbre.
Incluso me habían propuesto, hace relativamente poco, la idea de rodar una película de acción.
Al fin mi vida era un sueño y no me faltaba de nada.

—¿puedo pasar? —me levanté y la abrí la puerta.
Cuando Naima entró, se sentó en la cama a mi lado—de verdad que no me apetece ir—dijo y yo suspiré. Realmente, a mí tampo me apetecía ir a ver a una persona que me había mandado a la mierda, además, de forma completamente directa y sin remordimientos.

Llevaba esperando dos largos meses que él viniera a disculparse y decirme que podíamos ser amigos, pero no pasó y ya no me quedaba ni pizca de esperanza en ello.

Tan sólo le había visto, de vez en cuando, ir en bicicleta a la autoescuela. Me imaginaba, que el coche que le había regalado, le había venido bastante bien. Lo que me alegraba bastante.

—¿sabes? Todo podía haber sido distinto. Tú podrías ir vestida de blanco en estos momentos. Yo sería tu dama de honor. Luke te esperaría a ti en el altar y no a esa bruja—negué y me dejé caer levemente contra la almohada.

—quizás Luke no me quiso jamás. Es probable que hubiera roto con Mónica pero podría ser que hoy en día estuviera con otra o incluso soltero. Nunca sabes lo que hubiera pasado—mis ojos azules brillaban en un tono grisaceo.
Posiblemente por la luz del lugar, aunque también debían influir todas esas noches de recuerdo en la madrugada y el insomnio acumulado.

—vámonos, el chofer de Blair nos espera en la puerta—Naima me abrazó y salió de la habitación.

Había cosas que el tiempo no era capaz de cambiar, ni de trastocar.
Blair siempre sería una niñita de papá.
Y yo siempre sería una choni loca, bruta y con una empatía que roza el subsuelo. Pero orgullosa estaba de ello.

Al paso de un rato de pensamientos prácticamente en blanco, salí.

—guapa—dijo Zac dándome una vuelta—eres preciosa—sonreí y miré mis estúpidos tacones. Me iba a cansar bien rápido de llevarlos.
Seguramente acabaría como en los eventos anteriores, llevando los zapatos de Evan.

El trallecto se hizo sorprendentemente corto y en nada nos encontrabamos en la ceremonia.

—Naima—la llamó Arlet y la abrazó —estás preciosa, igual que tú, Triana—sonreí y vi que ambas niñas iban igual de perfectas, ambas con su vestidito azul de dama de honor.
Pasado un rato caminaron hacia una habitación y yo cogí una copa de champán barato y la bebí rápido. Intentando que esa bebida alcohólica me hiciera al menos sonreír, pero no fue así.

Desde que te viDonde viven las historias. Descúbrelo ahora