Triana
Mi salón estaba prácticamente lleno de cajas selladas por cinta adhesiva.
Yo pasé por ellas, con cuidado, haciendo zigzag, para no pisarlas o darlas golpes.
A medida que el tiempo iba pasando, también desaparecían los objetos.
Miré a Luke, que estaba sentado en el sofá, mirando el televisor con la pantalla apagada, pero él parecía completamente sumergido en la imagen en negro, como si através de ella pudiera ver algo que no se veía a simple vista.
Paré un momento para sentarme encima suya y abarzarle por el cuello, despacito.
Giré su cara con mis dos manos, de forma suave y completamente cariñosa.
Él me observó sin decir nada y luego habló.
—estos últimos meses han sido devastadores para mí, he perdido todo—me incliné y besé sus labios en suave suspiró que no fue ni si quiera un beso si no más bien una caricia.
—a mí no me has perdido y no te voy a prometer que así vaya a ser eternamente, porque a penas sé lo que pasará mañana, como para planear un futuro entero. Pero si puedo prometerte que me mantendré en tu corazón llueva o haga sol—apoyó su cabeza en mi hombro y sentí como soltaba el aire, el cual no me hacía una mísera idea de cuánto tiempo llevaba en sus pulmones.
—bueno, hasta aquí nuestra aventura—mis ojos fueron a parar directamente a los suyos. Su pelo no estaba bien peinado, ni ordenado como de costumbre, estaba alborotado y parecía no querer obedecer a nadie hoy.
—aún podéis quedaros—suplicó una vez más el periodista.
Sabía que poco a poco se estaba destruyendo por dentro y me dolía, porque yo no quería que fuera así. Pero tampoco podía evitar lo que iba a pasar.
—no nos lo pongas más difícil—Naima, la niña que me había acompañado en mis desamores y amores el último tiempo, la que me había consolado con lo de mi padre, Luke, Zac... La que siempre estaba, y ahora se iba con el fin de no volver. Ya casi podía ver como ambas niñas abrían sus alas ante mis ojos y volaban lejos.
Se acercó a mí y me dio un abrazo muy fuerte de estos que no parecen tener final pero que justo se dan en las despedidas—eres y serás siempre mi ganadora—no era de llorar me parecía algo que no aportaba nada más que poner a uno, más triste de lo que estaba, pero no pude evitarlo. Antes de concienciarme para parar mis lágrimas, estas ya cubrían mi cara, ropa y parte del sofá.
—tú, peleas clandestinas o no, eres una gran luchadora—sus ojos también se llenaron de grandes goterones.
No quería provocar que llorase, pero ni yo había parado las mías, ni había conseguido mantener mi actitud fuerte para no dañarla a ella.
Naima fue entonces junto a Luke y le abrazó—hay algo que necesito decirte antes de irme—el periodista sonrió disgustado, pero manteniendo la compostura, y luego la miró atento, como si lo que le fuera a decir tuviera el deber de guardarlo para siempre.
La niña vaciló un poco y luego abrió la boca—te quiero, eres el mejor hermano del mundo—Arlet agarró los pañuelos de los que no se había separado en ningún momento y me los ofreció.
—gracias por todo lo que me has enseñado—ambos se abrazaron y en la distancia yo les miré de forma cariñosa y nostálgica.
Veía los ojos del periodista, que parecían a punto de estallar junto a su dulce voz.
Luke me había dicho que prefería llevarle él a la estación solo, que era algo que debía superar en soledad.
Yo no puse ninguna pega, sí él lo quería así, me parecía bien y no iba a influir.
Naima me dio un último abrazo y cruzó la puerta con la mano de Luke entrelazada. Los dedos del periodista se veían gigantes en comparación con los deditos tan pequeños que tenía la morena.
Me senté en el sofá y miré mi móvil despreocupada y sin prestar atención.
No estaba muy segura de que me iba a deparar el futuro, tenía la certeza de que estaba justo donde quería estar y con quien quería.
Realmente no sabía cuanto duraría, si acabaríamos odiándonos, si nuestra relación sería larga o corta. No había estado tan segura hasta ahora.
Mis sentimientos por una persona, no habían sido ni la mitad que lo que había sentido por él. Pero quién sabe, a veces la vida da muchas vueltas y normalmente, incluso, termina por marearte.
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Desde que te vi
Ficção AdolescenteA Triana la dijeron de pequeña que si juegas con fuego te quemas y a Luke que si te metes en medio de una pelea clandestina acabas con un puñetazo en la cara. Un periodista, estudioso, responsable. Una choni, bruta, loca y con una empatia que roza e...
