Triana
—traeme una botella de ron—canté hacia el camarero
—has bebido demasiado—me contestó la molesta de Blair
—a vale mamá—suspiré—dame dos de ron—continué cantando
No quería emborracharme, prometido, pero lo que me pasó es que nada más llegar sonaba el canto gregoriano que introducía la actuación de Zac.
Ahora que él había dejado este mundo, sonaría muy a menudo.
Me acerqué al tío con el que había venido en moto y ahora que me fijaba estaba bueno o eso creía. Estaba tan borracha que lo veía un tanto difuminado, pero el borroso le quedaba bien.
—Triana, te busca Marie—yo sonreí
—dila que estoy friendo huevos—ella me miró rara y dijo por el teléfono exactamente lo que yo la había dicho—¿te he dicho que estás bueno? —dije mirando al sujeto
—es curioso, pero cuando estás borracha eres más amable—yo negué
—ahora me ha pillado un ratito bueno, luego se me pasará y volveré a ser borde, es una pena—dije secando una lágrima falsa de mi mejilla—¿crees que harán bien los cócteles aquí?
—no lo sé, pero has bebido demasiado—me acerqué a su boca y él cerró los ojos.
Al segundo yo empecé a reírme descaradamente.
—jajajaja, no cierres los ojos ceniciento. No te voy a besar, pero por haberte grabado jajaja, parecías un niño bueno—él giró los ojos—me voy a ir, ¿vienes chico sin nombre? —asintió
—¿voy a conducir yo? —yo me tomé un instante para reírme
—¿dónde acaba el chiste? —dije irónica—suficiente con que haya dejado a un individuo con pene subir a mi moto—automáticamente él subió sin decir nada más.
****
—¿puedo hacer algo por ti?—dijo caballerosamente mientras yo me quitaba los estúpidos tacones
—sí, coge esto—le lancé un zapato en la cara pero él lo cogió a tiempo
—¿para qué quiero esto? —yo me encogí de hombros
—serías un bonito armario, ¿en rosa estaría bien? ¿O en azul?
—yo conocí a Zac—Le lancé el otro zapato y está vez me cercioré de no fallar estampandolo en su cara—estás muy loca—yo asentí
—lo sé, me lo dicen mucho, es una de mis mejores cualidades
—lo digo en serio, Triana, yo conocí a Zac—yo asentí
—¿quieres un aplauso? ¿Una palmadita? ¿Es eso? —se sentó junto a mí
—¿por qué eres tan inmadura? —yo le miré a los ojos y no fui capaz de apartar la vista de ahí
—porque el mundo no me deja madurar.
Mi trabajo es infantil, mi despacho es infantil, mi único amigo era infantil hasta que desapareció sin dejar rastro, ¿cómo quieres que sea?—él pensó
—nuestro pasado no está anexionado a nuestro futuro
—déjate las estúpidas frases filosóficas para quien le interesen, a mí no me importan—me levanté de golpe—¿te vas tú o te echo?
—no te aisles con tus problemas—me acerqué a la puerta de salida
—bien, pues pásalo bien con tu no aislación de los problemas—cerré la puerta detrás de mí, saliendo del lugar
ESTÁS LEYENDO
Desde que te vi
Teen FictionA Triana la dijeron de pequeña que si juegas con fuego te quemas y a Luke que si te metes en medio de una pelea clandestina acabas con un puñetazo en la cara. Un periodista, estudioso, responsable. Una choni, bruta, loca y con una empatia que roza e...
