Capítulo 08
Nunca me cansaría de esto, nunca me cansaría besarlo cuantas veces podía, él sonreía envolviéndome con sus brazos, sosteniendo mi cintura, mis manos seguían enterradas en su cabello mientras que con mi nariz acariciaba su barba crecida y regresaba a sus labios.
— ¿Por qué no me lo dijiste? — tiré de su labio inferior, me encontraba ahorcajadas de él, sobre el pie de mi cama, lo había llenado de besos desde que puso un pie en mi habitación.
— Quería darle una sorpresa a mi be... — estampé mi boca contra la suya, y él me recibió gustoso. Respiró hondo como inhalando mi aroma, me gustaba la esencia de Dereck, era de esas que podría embriagarte y que desearías oler más y más hasta no aburrirte.
— ¿Dylan está aquí? ¿También vino contigo? — inquirí con una sonrisa gigante, todo había mejorado, todo estaría bien ahora.
— No, él tuvo que quedarse a terminar ciertos asuntos de linajes, de seguro regresa en unos días y con suerte si logra que todo quede bien lo podríamos ver mañana. — asentí con una sonrisita boba. — Me comentó Rebeka que has estado metida aquí desde varios días. — mi sonrisa desapareció. — ¿Te encuentras bien?
Me removí incómoda y pegué mi rostro a su hombro.
— Solo estoy un poco... — embarazada. — Desganada y... — he tenido pesadillas. — te extrañaba, pero ahora que tú estás aquí todo mejorará.
— Yo también te eché mucho de menos. — me robó un pico y se puso de pie tomando mi mano. — Ven, quiero conocer a mi sobrina.
Asentí con una gran sonrisa, aunque la verdad no me apetecía del todo ver a Joanne, solo lo hacía por Dereck y por la bebé.
Tomados de la mano recorrimos la casa, me sentía de buen humor y el hambre había vuelto, puede que pequeñín ya supiera que su padre estaba aquí y quería hacerse notar, me preguntaba si Dereck ya se habría dado cuenta, si sus latidos ya eran perceptibles para él, más luego entendí que si ese fuera el caso Dereck ya estaría interrogándome y preguntando de dónde salen esos latidos.
Nos dirigimos hacia la habitación de Joanne, está la habían equipado para ser una pieza doble, con una puerta que la unía con la del costado donde sería el cuarto de la bebé. Dereck entró sin previo aviso, observé a Joanne en la esquina de la habitación viendo por la ventana el atardecer.
Nina tenía a la bebé en brazos, arrullándola y sonriéndole. De inmediato la pelirroja volteó a vernos, ¡Esto era de locos! Definitivamente los vampiros eran los únicos seres capaces de hacer como si jamás hubiesen tenido un bebé en tan solo días, no había rastro, ni un solo rastro de su barriga crecida, ni siquiera sus pechos habían aumentado de tamaño como se solía decir, era solo Joanne, regia y estirada, arrogante y más pelirroja que nunca, podría decir hasta que se veía más guapa y eso que no la había visto desde hace varios días, desde que escuché tal conversación mejor dicho.
— Hola hermano. — habló ella, Dereck ni siquiera la miró, caminó hacia la bebé que se encontraba con Nina.
— Hola Joanne, hola Nina. — su sonrisa se ensanchó cuando estuvo frente a la pequeña Adrienna. — Y hola a ti preciosa Annibal.
Revolee los ojos llamando la atención de Joanne, me miró de pies a cabeza y regresó su atención al atardecer.
— Será pelirroja. Desde aquí puedo ver su cabello naranja. — le susurró Nina a Dereck, estaba más contenta que nunca. Aproveche en acercarme.
