Capítulo 19 (3/3)

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Capítulo 19


Me gustaba percibir el agua sobre mi piel, era tibia y agradecía que se sintiera como volver a rejuvenecerse. Me gustaba observar mi cuerpo, me causaba gracia que poco a poco dejara de ver en totalidad mis pies pues mi barriga crecida dificultaba tal visión.

Me gustaba sentir a mi hija, sentir sus movimientos y cómo daba pataditas dentro de mí. Por supuesto que lo hacía, y es que disfrutaba de mi embarazo por completo, los pro y los contra, no me importaba que mis pies empezarán a hincharse, tampoco me importaba haber subido un poco de peso ni haberme vuelto tan susceptible a cada cosa que sucedía, yo amaba tener a este pequeño ser creciendo en mi interior y la felicidad que había traído a mi vida.

Terminé de enjuagar mi cabello y quitar el exceso de jabón del cuerpo, cerré la llave de la ducha y abrí la puerta de vidrio, tiré de la toalla para cubrirme y casi pegué un gritito cuando noté que Dereck estaba en la puerta.

— ¿Desde hace cuánto que estás allí? — lo acusé envolviéndome en la tela. Mis piernas temblaban por los escalofríos y puede que también por los ojos deseosos y libidinosos de Dereck.

— Lo suficiente como para apreciar tu bello arte. — revolee los ojos para evitar el sonrojo en mis mejillas.

— Mi cuerpo a... Cambiado.

— Se volvió más hermoso, por supuesto. — me crucé de brazos por debajo de mis pechos y Dereck sonrió de lado.

— ¿Es que acaso siempre tienes algo que decir? — lo acusé.

— Para mi bella dama siempre habrá algo que ofrecerle. — en un pestañeo lo tuve frente a mi envolviendo sus trazos alrededor de mi cintura. — No puede evitar que me muestre así con usted cuando apenas la he visto en dos días.

Acaricié su barbilla y besé cortamente sus labios, era verdad, me había pasado los últimos dos días en la clínica, no había tenido tiempo de llegar a casa y dormir adecuadamente y es que me costaba tanto separarme de Emma y de Nate que no me molestaba pasar más tiempo con ellos.

Sin embargo, hoy Enzo llegó temprano lo cual me dio tiempo de venir a casa dormir un poco y darme una buena ducha. Dereck estaba con mucho trabajo, sabía que había tenido un par de reuniones con unos inversionistas y que había estado dejando de lado cualquier viaje por tener que preocuparse por mí y quedarse a mi lado. Yo no quería interrumpir su vida o ser una carga u molestia para él, pero intentar convencer a Dereck de algo así sería como discutir con una pared.

— Lo siento, dentro de dos días darán de alta Emma y ya todo volverá a la normalidad.

— No quiero que te desveles.

— No lo hago. — él entrecerró los ojos — bueno puede que un poco, pero prometo que dormiré mejor. ¿Cómo va todo? — me movilicé a través de la habitación en busca de mi ropa.

— Hoy tendré una reunión en el despacho, los jodidos ingleses y sus prórrogas, no quiero tener que ir yo mismo para resolverlo. — se sentó sobre la cama mientras yo me cambiaba frente a sus ojos lo cual no era algo de lo que me avergonzara, por lo contrario Dereck siempre me hacía sentir segura. Como si yo fuese lo más bonito que él viera. — Hay algo, que deberías saber.

— ¿Qué pasa? — me coloqué un vestido suelto.

— Mi madre pasará unas semanas en casa, ya sabe lo de Joanne por lo que está loca con querer ayudarla.

Pensar en la madre de Dereck siempre causaba en mi un estremecimiento extraño, no es como si esa mujer fuese la suegra del año ni yo la nuera más querida.

Tengo Sed de Ti - IIIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora