Porque los quiero y porque mañana empieza el mundial, y porque el sábado juega Perú (aunque no tenga nada que ver) les dejaré un capitulo adelantado de regalo.
Capítulo 14
Muchas veces al despertar solía preguntarme que era lo que había soñado, me cuestionaba a mí misma ¿cómo era posible que también olvidará mis sueños?, que además de haber perdido la memoria fuera incapaz de retener un poco de aquello me hacía dormir durante horas y mantenerme tranquila. A penas había imágenes borrosas, apenas tenía un atisbo de lo que los sueños representaban y luego simplemente lo dejaba pasar.
Entonces ¿Qué había cambiado?
Les diré lo que cambió, había dado tantas vueltas al asunto de mis sueños que lo relacioné con una sola pista... Ojos, sabía que yo había visto ojos, no su rostro pero si aquella mirada, no recordaba lo que transcurría en mi sueño pero me aferraría a esa única idea. A esos ojos de ensueño.
De pronto me vi en la situación de que un lado mio, el que había perdido, intentaba darme pistas, intentaba hacerme recordar y me llevaba por ciertos lugares, por supuesto yo era lenta para captar todo, hacía las cosas sin entenderlas, solo seguía esa corazonada de que debía hacerlo, sin medir las consecuencias, sin pensar en lo que pasará después.
Como si hubiese sido una película, le puse un rostro y un nombre a la imagen de esos ojos... Lucian Hunter, de pronto la idea no era tan descabellada, ni siquiera parecía difícil de creer, yo estaba segura... Demasiado segura que él era la persona con quién soñaba, aunque ni siquiera tuviera tan en claro mi sueño y no pudiese más que recordar su mirada.
¿Por qué soñaba con un desconocido?
Esa era otra muy buena pregunta, un desconocido que había resultado no ser tan desconocido, un hombre que al parecer tenía más relación conmigo y con mi familia de la que creía, uno que estaba muriendo... Muriendo por mí, por mi culpa.
Sentí un tacto frío, tan gélido y escalofriante sobre las yemas de mis dedos, bajé mi rostro en busca de aquello que me hacía sentir, observé sus dedos temblorosos tocando los míos, acariciándome de manera lenta y suave. Sorbí mi nariz y cerré los ojos, me ardían y dolían mucho, los tenía tan hinchados como enrojecidos por lo mucho que había llorado y entonces al volver a abrirlos me atreví a su rostro, estaba pálido, tan pálido con aquellas venas oscuras hinchándose por debajo de su cuello, ya no había más brillo en sus ojos verdes, ni siquiera sus labios tenían ese color habitual. Y al verlo yo no podía evitar sentirme tan miserable, sentía culpa, me sentía culpable de que él estuviera en esa situación.
Con mi mano tomé la suya dándole un leve apretón, su presión cada vez estaba más baja. No era cierto que los vampiros tuvieran siempre la piel fría, pero Lucian moría, Lucian agonizaba.
— No... Llores. — balbuceó y yo traté de secar mis lágrimas lo cual fue en vano.
—No... Quiero... Que mu...mueras. — sollocé.
— No creo que muera... el mismo día de mi cumpleaños. — torció la boca y yo parpadee pensando en qué fecha estábamos, supuse que ya era de noche por lo que era el 14 de Febrero...
Lucian lamió sus labios y tocó el dorso de mi mano.
— No debiste...seguirme. — susurró. Levanté el rostro sintiéndome avergonzada.
