Capítulo 24

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Capítulo 24


Por más loco que pareciera, tenía frente a mí a estos dos hombres extremadamente atractivos y seductores, sonriéndome de aquella forma sincera y extraña en cada uno de ellos.

Hace un mes, se realizó el acuerdo Hunter-Annibal, así lo llamaba yo puesto me recordaba al tratado de Versalles versión vampírica, y además no tenía ni la más remota idea de que habían hablado esos dos. Lo único que supe después de que salieran del despacho de Dereck, era que las rencillas entre esos dos habían desaparecido.

Lucian se acercó a mí y se agachó para besar mi barriga, todo frente a los ojos de Dereck. Estaba claro que no entendía ni un carajo de lo que pasaba, pero después de largas insistencias ambos me explicaron lo que habían acordado.

Lucian traería a Pet conmigo cuando yo quisiera y el también, me daba la potestad de poder cuidarlo y dejarlo en casa de Dereck para que él también lo conociera. Y Dereck había aceptado que yo pudiera visitar a Lucian, ir a su casa y hasta quedarme un par de días si eso quería, siempre y cuando le avisara y no lo dejara fuera de todo.

¡Mi cabeza casi explota cuando los escuché!

Al parecer Dios había escuchado mis plegarias y me daba ese enorme regalo, Lucian y Dereck, dejaron sus diferencias de lado para hacer esto por mí y si no me puse a llorar en ese instante, bueno, fue porque tenía a Pet a mi lado, sonriente y feliz.

El día de hoy cumplía siete meses de embarazo, ya no había ninguna duda de que estaba embarazada de una sietemesina gigante. Como si la niña hubiese esperado que todos estuvieran de acuerdo para empezar a crecer mucho, había subido cinco kilos más, en total eran unos nueve kilos los que había subido desde que supe que estaba embarazada, y no era para menos cuando Lucian y Dereck competían por quién me daba más de comer.

Ya parecía más un Pacman que una embarazada.

La doctora había dicho que subiría aproximadamente once kilos, para cuando tuviera nueve meses. Supuse que me costaría de mucho esfuerzo bajarlos, mis pechos habían crecido por la grasa alrededor que se formaba, igual que mis piernas que ya no estaban tan duras y en forma como antes. Sin embargo, engordar no me acomplejada en lo absoluto, era parte de este proceso, claro que sí me hubiera cuidado un poco más y no hubiese ingerido tanta comida chatarra mis kilitos serian menos, pero en fin.

Estábamos frente a la pantalla del consultorio médico, observando embelesados la figura de mi pequeña lucecita, la cual había crecido mucho en el último mes.

— Oh se está movimiento. — Lucian abrió los ojos.

— Uh es un poco tétrico. — dijo Dereck asustado.

— Imagínense lo que es sentirla dentro, como una lombriz.— les hablé a ambos, Dereck sacudió la cabeza y Lucian me miraba con curiosidad.

— ¿Se ha estado movimiento mucho?

— Mucho, es poco. Me levanto porque la niña ya está despierta. — gruñí.

— Cabe decir que la bella dama, suele creerse la bella durmiente.

— A Maggy le costaba levantarse hasta para ir a la escuela. — contó Lucian con un deje de burla en su voz.

— No es gracioso, ustedes no son los que están incómodos y no encuentran una posición adecuada para dormir.

— Ah cierto, se me olvidaba mencionar que ha estado así los últimos meses. — comentó Dereck acariciando mi cabello.

— ¿Incómoda para dormir?

Tengo Sed de Ti - IIIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora