Capítulo 29

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Capítulo 29

<<< Siento un aroma, dulce y sabroso acariciando mi nariz, tentándome de manera peligrosa para alejarme del programa televisivo. Intento pasarlo por alto, entonces mi barriga gruñe, como si tuviera un monstruo dentro, un monstruo devorador de galletas.

Levanto la cabeza para divisar la cocina, está tan cerca que me tienta. Con suma lentitud entrecierro los ojos mirando la cabezota de mi hermano, está atento hipnotizado por la tv y el smartphone que difícilmente notará mi movimiento fugaz.

Tres...dos... Uno...

Salgo como el correcaminos en busca de mis galletas, sonrío victoriosa cuando estoy a menos de medio metro, pero caigo abruptamente de bruces al chocarme con una cabeza llena de rulos.

— Eres lenta enana. — Dylan me saca la lengua.

— ¡Mamá! — chillé con enojo. Y sentí mi rostro arder cuando lo vi tomar un puñado de galletas de chocolate, mis favoritas. — ¡Mamá Dylan se está comiendo mis galletas! — gimotee mientras mi hermano me provocaba aún más.

— Ewnawna... — balbuceó con la boca llena.

— ¿Qué sucede?

— Eres un puerquito. — lo señalé con mi dedo acusador. — Dylan se comió mis galletas

— No es cierto. — Se defendió él.

— Dylan, no le mientas a mamá.

— A ver, los dos hagan silencio. — Habló ella con autoridad. — Cariño no debiste tomar las galletas, ni siquiera habían enfriado. — acarició el cabello de mi hermano, enrollando uno de sus dedos en el rulo. — Y tú, princesa, recuerda que hice esas galletas para los dos. Debes saber compartir, amor.

— Mis galletas. Yo soy la mayor.

— Mentira yo nací primero. — Se quejó Dylann, desde que mamá nos contó el día de nuestro nacimiento, mi hermano y yo nos la pasamos discutiendo sobre el tema.

— Pues porque yo te empujé para que salgas, por lo que yo soy la mayor. — me crucé de brazos y mi madre puso los ojos en blanco.

— Si ambos siguen discutiendo por eso. No habrá más galletas.

— ¡Mamá! — nos quejamos los dos.

— Tienen nueve años, no seis, ni cinco para que sigan peleando. — Ella se colocó a nuestra altura y nos tomó de la mano. — Son hermanos, están hechos el uno para el otro. — Nos sonrió, mamá tenía la sonrisa más bonita del mundo hacía que me olvidará porque estaba disgustada. — Ahora quiero que vengan con mamá y le den el abrazo más fuerte hasta dejarme sin aire.

Ambos nos miramos de reojo y sin pensarlo dos veces caímos a los brazos de nuestra madre. La única que sabía cómo lidiar con nosotros, como hacer que nos amistemos, distribuye su amor lo suficiente para que ninguno se sienta desplazado.

Mamá es la mejor. >>>

Los labios de la mujer temblaron suavemente mientras que gruesas lágrimas recorrían sus mejillas.

— Maggy. — había pasado tanto tiempo de escucharla llamarme por mi nombre, de oír su dulce voz, tan suave y llena de sueños.

Puede que entonces esto también lo fuera, un sueño como los que solía imaginar en donde mamá y papá estaban vivos.

Estrujé mis nudillos sobre mis ojos y volví a parpadear. Su rostro expectante y anonadado por verme, no me reconocía, habían pasado más de diez años desde la última vez que estuvimos frente a frente.

Tengo Sed de Ti - IIIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora