Extras (2/3) No importa nada.
Bee: Año 2079
Me quedo estática viendo como Maggy y Peter se alejan de nosotros y el olor profundo y arrasador de Daniel envuelve mi cuerpo y comienza a asfixiarme.
—Al parecer el niño siempre encuentra el momento oportuno para llamar a su madre. — musita Dan a mi lado con tono bromista.
Giro mi rostro y me odio a mí misma por sentir esto, porque mi piel parezca adormecida, porque tenga este horrible peso en el pecho aplastándome.
— Peter es solo un niño, inoportuno a veces. — Me encojo de hombros y él sonríe, sus hoyuelos se forman en sus mejillas.
Y joder, debo tranquilizar a mis hormonas que parecen adolescentes muriéndose por el chico de sus sueños.
Lo cual en teoría es real.
— Pues no creo que tan inoportuno.
— ¿Por qué haces esto tan incomodo Daniel? — frunzo el ceño y aprieto los dientes.
— ¿Te incomoda que nos quedemos a solas?
Es obvio que sí.
Revoleo los ojos y marco el número de mi madre, necesito saber si Nate está bien, si me necesita iré inmediatamente a casa. Saco el teléfono de mi bolso, pero mi madre no me responde las llamadas y eso comienza a estresarme.
— Tu siempre huyes cuando estamos solos Emma.— Dan esboza una sonrisa de lado y yo trago saliva.
No puedo verlo, no puedo estar cerca de él, porque entonces me vuelvo débil, no puedo permitirme sentir tantas cosas.
—Y tú nunca vas tras de mí... —la sonrisa de Daniel desaparece, se me queda observando y mis mejillas se encienden. Tonta, soy una tonta que no sabe controlar sus sentimientos, que dice lo primero que siente —Lo siento, no sé porque dije eso. —Frunzo el ceño y parpadeo, esto solo se vuelve más incómodo de lo que ya era, es momento de marcharme y a dios gracias mi señal de huida aparece. Mi celular suena anunciando que se trata de una llamada de mi madre. —Debo responder. —Él asiente y salgo de la recepción hacia la casa.
Me apresuro a alejarme y entro a la sala de estudio, lo suficientemente alejada de toda la fiesta.
— Madre. —suspiro. — ¿Porqué no respondias?
— Ya va, ya va Bee, estaba acostando al niño y no escuché el teléfono.
Escucharla decir eso tranquiliza un poco los nervios de punta que llevaba en el cuerpo.
— ¿Ya está dormido? ¿Se sintió mal?
— Está muy bien, quería quedarse a jugar con los otros niños. — sonrío y coloco mi cabello detrás de mi oreja, oírla hablar de Nate siempre me endulza el corazón. — Es un niño tranquilo y hermoso Bee, deberías cortarle el cabello, los rulos ya le tapan los ojos. —sonrío y niego.
— Ya le diré a Enzo para que vayamos el fin de semana. ¿Tu cómo te encuentras?
— Por suerte ya me calmó el dolor de cabeza, así que deja de preocuparte y disfruta de esa fiesta, hace mucho que no sales ni te diviertes. — me apoyo de la pared y miro hacia el techo. Mamá tiene razón, hace mucho que no salgo, en realidad desde que tuve a Nate solo me he dedicado a él y a nada más, y es que Nate es todo lo que tengo, es mi vida.
— Vale, igual envíale un beso de mi parte.
—Lo haré Bee, cuídate mucho.
— Cuídate tú también.
