Capítulo 23
— Puede que Ethan sepa algo.
— Ya lo creo. — me apresuré a salir de la cocina para ir a verlo pero antes de poder llegar a la sala, mis pies frenaron en seco sintiendo que me petrificada en el instante.
La corriente fría que me recorrió el cuerpo, me dejó sin habla, sin sentidos. Aunque en realidad no fue la corriente lo que me paralizó de tal manera, fueron esos grises que me detuvieron y congelaron como escena en pausa.
No sabía porque mi corazón sentía como si lo hubiesen golpeado, como si un balde de agua helada me hubiera bañado encima. Dereck no quitaba los ojos de mí, su mandíbula estaba tan apretada que podía notar sus músculos tensos, desde el cuello y sus nudillos que iban volviéndose blanco.
— Hola Margaret. — di un paso hacia atrás y me sostuve del sofá. Casi de reojo pude notar a Lucian que se colocaba a mi lado y como la realidad me iba golpeando en la cara.
— Dereck. — musité con voz temblorosa. Sus ojos cambiaban de mi a Lucian y viceversa. Dereck dio un paso al frente y Lucian prácticamente me cubrió con su cuerpo. Mis dientes chocaban entre sí mientras mis ojos trataban de enfocarse en algún punto pero a donde fuera que mirara era como ver un volcán a punto de erupción.
— Vete Dereck. — la voz de Lucian sonó dura y firme, martilleo mis oídos y me sacudió para salir del leve trance de idiotez al que había caído.
Dereck apretó los dientes y es que Lucian estaba muy por delante de mí, como protegiéndome o algo por estilo.
— ¿Que... que estás haciendo Lucian? — balbucí con un temblor lleno de miedo y confusión en mi voz.
— Vengo por ella.
— Aquí no, vete Dereck. — repitió Lucian.
— Lucian, espera yo...
— Mami. — Pet tiró de mi remera, y llevé una mano a mi boca. Si me iba con Dereck, significa dejar a Pet, dejar a mi niño.
Divisé a Dereck otra vez, su mirada ahora dirigida a mi Pet, a mi pequeño rubio que se cubría con mi cuerpo.
— No te lo repetiré una vez más, te he dicho que te marches Dereck.
El vampiro de ojos grises dio tres zancadas hacia nosotros, su rostro enfurecido y lleno de rabia como si estuviese a punto de desatar una guerra.
— Y yo no me iré de aquí sin Margaret. No me iré sin ella. — repitió Dereck.
Mis ojos viajaron hacia Lucian quien apretaba sus manos tan fuerte y sus pupilas se iban tornando rojas, intensas y aterradoras. Todo esto se estaba saliendo de control y yo temía más por Pet que empezaba asustarte.
— Mayi... — tartamudeó el pequeño, escondiéndose tras de mí. Los destellos rojos en los ojos de Dereck brillaban hasta opacar por completo la tonalidad gris de estos. Tragué el nudo de mi garganta y me armé de valor para enfrentarlos.
— Aquí no. — Bramé para ambos.— Por favor Dereck. — pedí con ojos suplicantes y coloqué mi mano sobre el ante brazo de Lucian. — Por favor Lucian, Pet está asustado... No hagan esto.
Lucian me vio por debajo de sus pestañas y avanzó hacia el vampiro en largas zancadas que acortaron la distancia, me quedé estática cuando noté que ambos estaban a pocos centímetros del otro mirándose como si fueran a quitarse los ojos de las cuencas.
— Si crees que puedes venir e interrumpir en mi hogar como si se te diera la regalada gana, estás malditamente equivocado. Te he pedido que largues por las buenas no hagas que lo haga por las malas. — Sin embargo, la amenaza de Lucian no pareció inmutarle en lo absoluto a Dereck, este avanzó chocando su pecho contra el de Lucian y apretó sus dientes como si estuviese furioso.
