Capítulo 02
Abrí los ojos bostezando mientras lo hacía y estirando mis brazos lo que podía. Las cortinas estaban separadas dejando entrar toda la luz del día a la habitación, era una mañana húmeda y gris, las pomposas nubes cargadas y oscuras advertían que pronto habría una tormenta.
Quise ponerme de pie pero mis piernas temblaron como recordatorio de la noche que había tenido. Giré mi rostro volteando a ver la cama vacía, fruncí el ceño dándome cuenta que Dereck no estaba conmigo, sentí un pinchazo en el pecho.
Todo indicaba que no sería una buena mañana, sentía esas ganas terribles de expulsar lo que fuese que tuviera dentro aunque al ir al baño no pude hacer nada más que doblar mi cuerpo por las arcadas. Analicé mi propio reflejo a través del espejo, había recuperado mi peso de antes. Después del accidente parecía un alma penando, toda escuálida y tan pálida como la nieve. Ahora al menos mis mejillas estaban más llenitas y tenían ese tono rosáceo en las manzanas, aunque podría deberle aquello a Dereck y no tanto a mi buena recuperación.
Me di una ducha rápida y luego me vestí con unas pantis negras y un poli vestido de mangas largas suelto en la cintura, me coloqué las pantuflas blancas y salí de la habitación directo hacia el primer piso.
No me sorprendió ver a Dylan junto a Nina, besándose y hablando de algo que solo ellos parecían entender. Estaban enamorados, eso me alegraba, sin embargo, había algo en los ojos de mi hermano que movía ese bichito de angustia en mi interior. Será que el reflejo de aquellos ojos azules era tan similar a los míos que veía en él, el mismo vacío que veía en mí.
Ambos me sintieron llegaron y se separaron levemente, sonreí y di los buenos días aunque por la mueca que hizo Nina supe que no eran tan buenos.
— ¿Sucede algo? — ninguno respondió.
— ¿Cómo amaneciste? — preguntó Dylan.
— ¿Dónde está Dereck? — contraataqué con otra pregunta.
— Dereck está en su despacho pero justo ahora no creo que pueda hablar con nadie.
— ¿Por qué no podría...
Las palabras se quedaron atascadas en cuanto las voces empezaron a resonar por todo el salón. Mis vellos se erizaron cuando oí cierta voz aguda de una mujer que no conocía. Al instante mi cuerpo dio media vuelta y sentí un escalofrío recorrerme al divisar a la hermosa mujer de cabello rojizo acercándose furiosa.
No era necesario que me la presentarán era como si mi mente me gritara quién era ella sin traer más recuerdos a mi memoria.
Joanne.
Y es que no fue precisamente verla lo que me dejó tan shockeada, si no, notar la inmensa barriga con la que caminaba, sus caderas que ahora ya no eran tan visibles se contorneaban con forme el caminar de aquellos tacones.
¿Cómo era posible que estuviese embarazada y aun así no perdiera la estabilidad en esos zapatos inmensos?
La respuesta. Ella era un vampiro.
Sus ojos chispearon de no sé qué en cuanto me vieron, se detuvo al instante como si estuviese planteándose algo en la cabeza, una sombra apareció en mi punto visión. Dereck venía detrás de ella y a velocidad vampiro se colocó a mi lado tomándome de la cintura.
Parpadee repetitivamente por estar un poco desorientada, sin embargo atiné a sonreír y besar los labios de mi vampiro.
— No quise despertarte.
