Para que vean que soy una linda persona, les dejo un capítulo de regalo. Besitos :***
Capítulo 12
Yo estaba feliz, yo estaba demasiado feliz. Y Dereck lo sabía lo cual lo hacía fruncir el ceño y convertirse en don gruñón.
— Deja de sonreír, parece que tuvieras Botox en las mejillas. — bromeó Enzo lo cual me hizo revolear los ojos.
— Yo no estoy muy de acuerdo con la doctora. — hablo Dereck.
— Ah no, eso sí que no. Ella dijo que mi bebé estaba fuera de riesgo, lo que significaba adiós encierro. — levanté los brazos hacia arriba y esta vez Dereck rodó los ojos.
Había pasado aproximadamente un mes, por lo que mi cita con el médico había sido el día de hoy, y solo tuve buenas y más buenas noticias. Mi niña estaba fuera de peligro, mi vientre había empezado a tomar forma y empezar a hacerse notorio.
El quinto mes había empezado con muchos antojos por parte de la pequeña criatura que llevaba creciendo dentro. Yo estaba ansiosa por salir, viajar, y no estar todo el tiempo metida en casa.
— Quiero ver a Emma. — solté de pronto, habíamos estado en mucha comunicación durante las últimas semanas, aunque aún no comprendía del todo porque no se acercaba a la casa igual seguíamos en contacto. Lo que distaba mucho de mi amistad con Nina, ella había estado actuando raro, hablábamos poco y pasaba la mayor parte del tiempo ayudando a Joanne, ella simplemente había cambiado su actitud y eso me apenaba.
— Sabía que diría algo como eso. — acertó Enzo. — Bee me tiene tan cansado preguntándome por Margaret.
— La verás mañana mi bella dama, ahora deberíamos ir a casa. — enarqué una ceja cruzándome de brazos.
— Sabes que a veces actúas como si yo fuese una niñita. — hice un puchero, lo cual le hizo sonreír.
— Vamos mujer testaruda. — subimos al auto y nos dirigimos a casa.
Mi vida era monótona, estar todo el día en casa, ver películas, comer, estar con Dereck, comer otra vez, leer un libro y luego dormir mucho. Y que nadie me malentendiera, me gustaba mi monotonía, me agradaba esa tranquilidad, me gustaba sentirme segura aunque muy, muy en el fondo había una pizquita de adrenalina que quería salir a la luz, la de querer pelear con Joanne, o ver qué sucede en el día a día.
Joanne prácticamente se había vuelto la mujer invisible, no me la había cruzado más que dos veces en todo este tiempo. Y siempre estaba saliendo de casa y dejando a su bebé con su nueva nana, en particular no estaba de acuerdo con las decisiones que ella había tomado, su hija era apenas una recién nacida.
Supe por Dereck, que Lucian tenía prohibido venir, no lo había vuelto a ver desde aquella última vez en que se mostró tan vulnerable ante mí.
Cual fueran las razones de la separación entre Joanne y Lucian, ella no podía prohibirle ver a su hija, ambos eran los padres, ambos eran responsables y ambos debían cuidar de ella.
No imaginaba una vida en donde mi niña creciera sin sus padres, deseaba de todo corazón que siempre pudiésemos estar a su lado.
Dereck tomó mi mano y yo le sonreí recostándome en su hombro.
(***)
— Debes tranquilizarte, Emma. — ella no me miraba, apretaba su bolso sin soltarlo y caminaba por inercia.
