Capítulo 21

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Capítulo 21


— Hola. — balbuceé recostando mi cabeza contra la pared.

— Hola mi bella dama, empezaba a preocuparme por no saber de ti. — Dereck tenía ese toque de alegría en su voz. — ¿Cómo has estado? — Cerré los ojos y pase una mano por mi frente, esa pregunta parecía tan difícil de responder.

— Bien, algo cansada... — suspiré. Pasaron unos segundos en los que pensé que Dereck había cortado, a lo lejos se escuchaba el ruido de los autos y una que otras voces, respondió cambiando totalmente la tonalidad con la que me hablaba.

Te noto... distante. — Y es que era obvio que Dereck lo notaría. Yo no podía mentirle con tanta facilidad, era como mentirme a mí misma.

— Solo estoy agotada. — mordisquee mi labio inferior, escuché movimiento a lo lejos. — Me quedaré en casa de Bee por algunos días, hasta que tú regreses. — mordí mis mejillas internas y empecé a caminar alrededor en círculos.

Me parece bien. Trataré de regresar lo más pronto posible.

No sé. — me maldije por lo bajo. — No quiero ser un estorbo en tu trabajo, si tienes que quedarte más días de lo debido... Yo entenderé.

Sabes que tú eres más importante que todo esto, cariño. — el nudo en mi pecho incrementaba como si lo estuvieran apretando con fuerza. — Ahora tengo que dejarte, hablaremos más tarde.

— Está bien.

— Te amo.

Y yo a ti. — corté la llamada. Me dejé caer sobre la cama expulsando aire, le había mentido a Dereck, no había sido capaz de decirle la verdad pero mi subconsciente me gritó que él no había sido del todo sincero. Llevaba un debate interno conmigo misma, ahora que había asimilado que toda esta situación era mi culpa ya no sabía qué hacer, ni siquiera tenía claro si era correcto culpar a Dereck y enojarme con él.

— ¿Debería odiar a Dereck?

— Claro que no. — levanté mi vista encontrándome con aquellos ojos verdes a los que empezaba a acostumbrarme. — Al igual que yo, Dereck hizo todo por protegerte porque tú se lo pediste.

— Entonces debería odiarme a mí.

— No Maggy. — caminó hacia mí y se sentó a mi lado, las piernas semi abiertas apoyando sus codos en sus muslos — Puede que quizás deberías odiarme a mí. — fruncí el ceño ante aquella insinuación. — Yo causé todo esto.

— No te odio, no siento que pueda. — lo vi sonreír y agachar la mirada.

— Una vez me gritaste que sí, que me odiabas con toda tu alma. — tragué saliva y entorné los ojos tomando sus manos.

— ¿Qué pasó Lucian? ¿Qué pasó entre nosotros?

— Si te lo digo entonces si vas a odiarme. — musitó.

Escucharlo decir aquello me estrujó el corazón, tenía frente a mí a este hombre que había sido muy importante en mi vida, con el que había compartido tantas cosas y a quien no podía recordar por mi propia decisión. Había amado a Lucian y lo había odiado a la misma vez, y mi odio había sido tan fuerte como para causarnos este daño a los dos.

— En algún momento mi memoria volverá Lucian, te voy a recordar y mi vida volverá a ser la de antes. — El vampiro hizo una mueca de lado y negó acariciando mis nudillos.

Tengo Sed de Ti - IIIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora