EPÍLOGO
Un año después
Pet terminó de abrir su último regalo, hacía ese extraño sonido de asombro y alegría combinados. Esta vez le habían comprado un muñeco que se convertía en vampiro o licántropo cuando le presionabas el pecho, era gracioso pues sus ojos se volvían rojos o amarillos y le salían dos colmillos en la boca.
— ¡Rawr! Es un híbrido transformador, como en Liga de Sangre
Revolee los ojos. — Ethan tiene que dejar de ver esas cosas contigo cariño.
Sobre mis piernas Lucille intentaba estirarse para alcanzar a Adrienna quien ya daba sus primeros pasos. Al ser una pequeña vampiro, sus habilidades se desarrollarían más rápido a diferencia de Lucy que era humana.
— Enna, por allí no.
— Nou. — pronunció con una sonrisa coqueta y avanzó hacia el pasillo.
Estaba por ir tras ella cuando papá la tomó entre sus brazos y la metió a la habitación.
— Esta pequeña será un terremoto de grande, créeme.
— No lo dudo. Adrienna es mucho más despierta que Lucy. Lucian definitivamente se volverá loco.
—Yo cuido Lucy y... Y Enna. — sonreí y besé la frente de Pet.
— Claro que sí hijo, tu cuidaras de tus hermanas.
El día anterior fue un día muy largo, una navidad en familia, llena de muchos juguetes, niños por doquier y carcajadas que nadie podía evitar. De pronto nos habíamos llenado de bebés por montones, algo que en realidad traía felicidad completa a la familia.
Nos encontrábamos en una de las mansiones Hunter, está especialmente le pertenecía a mi padre. La tía Lauren y Fabio habían venido a pasar estas fechas con nosotros, y al menos Peter estaba contento de poder jugar con Louis que estaba más grande.
Daniel estuvo por aquí una semana antes junto a Nina. La noticia que nos dieron me dejó helada y era un poco difícil de procesar. Dan quería ser padre, intuía que su extraño instinto paternal nació después de enterarse que Bee estaba embarazada, un engaño de mi amiga para que Daniel no sospeche de la existencia de Nate. Jamás entendería a esos dos y jamás estaría de acuerdo de la decisión que había tomado Emma. Nathaniel era un Hunter, tenía una familia aún más grande aparte de Bee y Enzo, pero cuando intenté hacer lo correcto ya era un poco tarde. Sabía que mi amiga jamás le contaría la verdad a Dan, no de su propia boca. Pero al fin y al cabo los secretos siempre salían a la luz. Por mi parte seguiría tratando a Nate como mi sobrino, miembro de esta familia. Por el momento mi hermano tenía planeado adoptar a un niño, era un plan a futuro y Nina y él estaban felices con la idea.
— Tengo que ir por algo a casa. ¿Crees que estarás bien con los niños?
Mi padre adoraba a mis hijos, entre él, Ethan y Enzo estaban planeando como secuestrarlos y criarlos para ellos, pero yo no iba a dejarlos.
— Pero si estos pequeños adoran a su abuelo. — abrió los brazos y Pet se lanzó en su encima, Enna estaba colgada de su cuello y Lucille aplaudió.
— Y por supuesto a mamá Tesa también. — dijo mi madre, entrando.
Revolee los ojos, porque a veces creía que se excedían al consentirlos tanto.
— ¡Búa!
— Exacto mis vidas, la Búa los quiere para ella sólita. Ahora ve Maggy, Lucian no tardará en llegar.
Me guiñó un ojo, le entregué a Lucy en brazos y salí despavorida de la casa.
No tarde mucho en llegar hasta el pent-house, la mayoría de las cosas estaban en cajas pues pronto nos mudaríamos a una casa comprada a las afueras de la ciudad. Era un lugar un poco alejado, lejos del tumulto y la bulla, a Lucian y a mí nos gustaba más la idea de que nuestros hijos compartan con la naturaleza. Era una casa preciosa, lo suficientemente grande para todos los niños, un campo inmenso y una pequeña cabaña que habíamos adecuado para que los pequeños pudieran pasar tiempo allí.
