Capítulo XXXIV

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***ADRI***

El torneo de tiro con arco había llegado a su fin, pero la corte no regresó a sus lujosos palacetes. Aquella misma tarde comenzaban las justas, una de las competiciones más deseadas por el pueblo y caballeros jóvenes en busca de un buen nombre. Los nobles comenzaban a entrar en la gran carpa en la que el día anterior habíamos comido. Pero yo no les seguí. Quería hablar con Elric a solas antes de unirme a la multitud.

Volví a pasar mi mirada sobre la multitud en busca de un cabello castaño revuelto y unos preciosos ojos color avellana. Pero no conseguía verle por ningún lado. Cuando mi familia se había acercado a felicitarme había centrado toda mi atención en ellos perdiendo de vista a Elric durante unos segundos. Ese pequeño despiste y él había ya desaparecido entre la multitud. ¿Y si le había pasado algo?

—Cariño, ¿me acompañas?—preguntó mi madre con un suave toque en mi hombro señalando la carpa con la cabeza.

—Madre, adelantaos sin mí, por favor—me disculpé rápidamente. Había distinguido a Aeron entre la multitud.

Mi mejor amigo se encontraba hablando con un grupo de hombres de Gasilia. La última vez que había visto a Elric se encontraba junto a Aeron, por lo que seguramente supiera donde se había metido Elric.

Quería llegar rápidamente hasta Aeron pero me era imposible. Cada vez que daba un paso un noble aparecía en mi camino brindándome palabras de elogio y felicitaciones. Tuve que contener la ira que amenazaba con crecer en mi interior y responder educadamente a aquellas personas que me regalaban el oído con palabras vacías. Su único fin era ganarse mi favor ahora que yo había sido nombrada heredera de Arkadia.

Tras lo que me pareció una eternidad, finalmente alcancé a Aeron. Fue entonces cuando me di cuenta de que uno de los cortesanos con los que Aeron entablaba conversación era Lord Ifan Lansei. 

—Siento interrumpir, mis señores—irrumpí en su conversación intentando ser lo menos cortante posible. 

Por culpa de las estúpidas normas de etiqueta no podía simplemente llegar y llevarme a Aeron conmigo. Ahora más que nunca debía de cuidar el modo de comportarme y asegurarme que nadie pudiera sacar nada en contra mío a partir de él

—Su alteza—respondieron los tres hombres al unísono, incluyendo Aeron, haciendo una leve reverencia.

—Mis sinceras felicitaciones por haberos convertido en la campeona de este año, alteza—me felicitó Lord Ifan Lansei con una verdadera sonrisa que le llegaba a aquellos ojos marrones claros tan peculiares.

—Muchas gracias Lord Lansei. He de reconocer, que a pesar de que fue todo un honor batirme con usted, me pusisteis un tanto difícil seguir en la competición.

—El honor fue todo mío, alteza—me elogió con una leve reverencia y posando un beso en la cara superior de mi mano.

Me quedé observándole sin contemplación alguna. Aquel hombre me intrigaba y mucho. Odiaba a todo ser vivo que habitase en el reino de Gasilia, y más aún si aquel ser vivo pertenecía a la corte del Rey Günther. Pero con Lord Ifan era diferente. No sentía aquella repulsión que los demás cortesanos de Gasilia despertaban en mí. Lord Ifan se había mostrado cortés en todo momento conmigo y no me había infravalorado ni despreciado por el hecho de ser mujer. Cuando me había mostrado una sonrisa, siempre ésta había llegado hasta sus ojos, cosa que no se veía a menudo en cualquier corte, incluida la corte de Arkadia. Además, mi sexto sentido con las personas no solía fallarme nunca. Y en aquel momento no me gritaba que me mantuviese alerta. Pero eso tampoco implicaba que fuera a bajar la guardia y mis muros ante Lord Ifan.

—Princesa Adrienne, le presento a Lord Terance Silvyn—interrumpió Aeron mis pensamientos realizando las presentaciones.

—Es todo un placer conocerla al fin, alteza—un hombre regordete que se encontraría en sus treinta hizo una gran reverencia ante mi. Al agacharse vi que en su coronilla comenzaba a abrirse paso una calva.

La Princesa de HieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora