Capítulo 33

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—Mi hermosa Clara, hace tanto que no venía a verte...

Después de todo lo sucedido estos días con Anahí, de la falsa alarma del embarazo su vida había cambiado radicalmente, sentía ese vacío que sabía que Anahí solo podía llenar. Claramente no podía dejar de pensar un minuto en ella, sería muy difícil el proceso de alejarse, de removerla de su vida.

Estaba Alfonso en el panteón Valladolid, justo donde su difunta esposa Clara estaba en una de las tumbas del lugar.

Tenía las flores secas que hace un mes exactamente vino a dejar, ¿y con quién? Con Anahí, ese día vino acompañada de ella y no lo podría olvidar.

Anahí nunca saldría de su mente ni de su corazón.

—Si hubiera cumplido la promesa de no estar con nadie más que no fueras tú, las cosas serían totalmente distintas... —dijo hablándole a la tumba.

Totalmente distintas, pero imposibles.

Fue imposible no enamorarse de aquella mujer tan distinta, tan diferente, tan humana, tan hermosa para sus ojos. Si se hubiera negado, si no hubiera arriesgado todo por ella y su amor, seguiría igual que antes, igual de frío, igual de calculador.

—No sabes el dolor que me dió saber que la persona en que creía confiar, me falló ocultandome algo muy importante...

Sacó de unas bolsas una botella de tequila que había pasado a comprar a un depósito de alcohol que se encontró en el camino. Abrió la botella y dió un largo trago desde ella, sintiendo como la garganta le raspaba fuertemente, disfrutando la sensación a un distinto "dolor".

—Yo la amo, no sabes cuanto.

Mientras bebía de la botella nuevamente, los recuerdos le invadían.

La primera vez que se conocieron, cuando comenzaron a tener más contacto, las peleas que tenían porque Anahí pensaba distintamente a él, como a pesar de las diferencias hacían un gran equipo, como poco a poco todos los pequeños detalles que ocurrían entre ellos, los fueron enamorando cada vez más.

—Y aunque cada vez duele más, no la quiero olvidar, no podría hacerlo nunca.

La primera vez que se entregaron en un solo cuerpo, que hicieron el amor.

Por cada recuerdo, un trago. Y unas cuantas lagrimas.

Los estragos del tequila poco a poco fueron haciendo efecto, como poco a poco se terminó la botella.

En lugar de Olvidar, Recordar se le hacía presencia.

...

—Espero que leas mi carta Poncho... —se dijo Anahí a si misma.

Estuvo casi toda la tarde encontrando las palabras correctas, pero al final todo su corazón fue entregado y plasmado en un par de papeles y gracias a un boligráfo.

Tomó un sobre donde por fuera escribió: para Poncho, dobló la carta a medida que cupiera dentro. Antes de sellar el sobre, inhaló y exhaló profundamente.

Miró hacia su anillo que aún portaba en el dedo anular de su mano izquierda. Se lo quitó y lo colocó arriba del sobre.

Antes de sellar el sobre, una llamada la interrumpió al celular.

¿Hola? —contestó sin mirar quien era.

Anahí... —una voz temblorosa y algo borracha la alarmo.

Doble Vida.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora