Capítulo 40 - Ultimos Capítulos

1.3K 90 32
                                        

Maratón 1/2

—¡No me puedo creer que voy a ser mamá! —dijo emocionada Anahí.

Después de la sorpresa que preparó Alfonso para ella, compartieron juntos con los demás en una cena, la felicidad de ser padres.

Después de tanto ajetreo, todos -con excepción de Anahí- decidieron que era hora de que fuera a descansar, porque acababa de ser dada de alta y debía seguir las indicaciones del doctor, por su bien y el del bebé.

Aunque según iba a descansar, siguió platicando con Alfonso, porque tenía tantas cosas en mente con esta noticia, que nadie la podía parar.

Era un torbellino de emociones.

—Mi amor, pues créelo... —sonrió— Me has dado el mejor regalo que hayas podido, estás conmigo y lo mejor, que nuestro bebé viene en camino —dijo Alfonso con felicidad. Entraron a su habitación y cerró la puerta detrás de sí.

—Pero quiero todos los detalles, ¿cómo te enteraste y..? ¡¿Por qué no me lo dijiste?!

—No te dije porque.. ¿Te das cuenta que casi siempre son las mujeres las que se enteran cuando estan embarazadas?

—¡Sí! Sólo porque la prueba de la farmacia falló, aunque no sé por qué, no la vi rota.

—Tal vez si lo estaba, pero no te diste cuenta y falló... Pero desde ese entonces ya estabas más que embarazada mi amor —sonrió y besó sus labios—. Aparte, tuve la oportunidad de ser el primero en enterarme y no la desaproveché. Por eso hice la sorpresa para ti.

—Y de verdad, muchas gracias.. Fue la noticia más hermosa que pude recibir en mi vida —ahora quién lo beso fue ella. —¡Te amo! —exclamó contenta.

—Y yo a ti —dijo también contento.

—¿Pero qué más sabes? ¿Está sano? ¿Cuántos meses tiene? ¿Es niño o niña? ¿Tienes fotos?

—Esperame mi amor, tranquila —rió ante la lluvia de preguntas que le hizo—. Te voy a explícar lo que me dijo el doctor, pero siéntate.

—¡Ay no! ¿No me digas que algo le pasó a nuestro bebé por culpa de mi accidente? —preguntó aterrorizada.

—No Anahí, tranquila —la tomó de la mano, ya temblorosa, y la besó.

—Poncho, cuando Manuel me llevó, no tuvo mucho cuidado conmigo que digamos...

—¿Qué te hizo? Se supone que me habías contado todo.. —dijo comenzando a ponerse molesto— Yo mato a ese desgraciado —se levantó dispuesto a ir a algún lado, pero Anahí lo detuvo.

—¡Poncho! No empieces.. —lo tomó del brazo reteniéndolo.

—Es que no sé que hacer. ¡No me puedo quedar de brazos cruzados mientras ese juicio se siga extiendiendo! —dijo enojado.

—Yo lo sé, pero no va pasar tanto tiempo, ya verás que en un par de días nos llamarán —acarició su brazo para tratar de tranquilizarlo y de alguna manera lo estaba logrando.

—Es que te imagino, en manos de Manuel y todo lo que has sufrido, y me pongo enfermo. Me pone enfermo saber que te hizo daño y yo no pude hacer mucho...

—Claro que sí, tu me salvaste Poncho —se volvieron a sentar—. A lo que me refería con que no tuvo mucho cuidado conmigo, es porque asi siempre fue Manuel. Y también recuerdo que cuando me llevó de casa de Dulce, forcejeamos y de pronto me sentí mareada cuando me llevó una mano a la boca y después no supe que pasó conmigo. No creo que me haya faltado el aire, pero algo me hizo para que me haya desmayado. Eso es lo que me preocupa, si me inyectó o me dió algún medicamento que le hiciera daño al bebé.

Doble Vida.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora