Capítulo 11: el héroe de la Tierra de las Olas

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Frunció el ceño sintiendo su cabeza doler a una intensidad insoportable, abrió los ojos luego de un par de minutos y miró a sus alrededores algo desconcertada, ese sentimiento aumentó al ver una cabellera azabache recostada al lado de su cama. El gran Uchiha Sasuke estaba profundamente dormido al lado de ella con sólo una manta sobre él.

—No quiso despegarse de ti.— Dijo una dulce voz que la hizo dar un pequeño brinco en su lugar al no escuchar que alguien se había aproximado.— Oh, lo siento, no quise asustarte.

Una joven mujer le sonreía cálidamente y con algo de culpabilidad en sus ojos. La conocía bien, era la mamá de Inari y la hija de Tazuna: Tsunami. La chica miró a Sasuke para verificar que siguiera durmiendo y luego regresó su mirada a la mujer.

—¿Usted dijo que él no quiso despegarse de... mí?— No cabía en su sorpresa, aquella idea parecía tan lejana, pero la hija del constructor sonrió y asintió.

—Así es. Llegó como loco gritando que necesitabas atención inmediata, luego de que le asegurara que estabas bien y que sólo necesitabas descansar, él estaba más aliviado que cualquiera. Se negó a dejarte sola mientras dormías y te acompañó desde anoche. Es un novio excelente.

Los colores invadieron el rostro de Kimera, miró al azabache con una pequeña sonrisa en el rostro sintiéndose dichosa por el hecho de que Sasuke se había preocupado por ella, más que cualquiera.

—Él no es mi novio.— Aclaró sin dejar de sonreír.— Pero me gustaría.— Agregó sonrojándose más de lo que ya estaba.

En ese instante, Sasuke abrió los ojos mientras miraba en su dirección adormilado. Rápidamente se incorporó de la cama y se acercó a Kimera con una sonrisa ladina en su rostro. La típica sonrisa Uchiha.

—Vaya, parece que al fin decidiste despertar.— Dijo finalmente. Volvió a estar completamente serio y con misma expresión habló.— ¿Por qué te has desmayado?

—Los dejaré solos.— Habló Tsunami haciendo que Sasuke dirigiera su mirada hacia ella por primera vez, parecía que no había notado su presencia pero estaba agradecido con que se fuera.

Antes de contestar, Kimera volvió a recostarse y cerró los ojos al sentir que la cabeza seguía atormentándole.

—Kimera...

—Ayer utilicé mucho chakra entrenando.— Interrumpió al Uchiha y comenzó con su explicación.— No había dormido nada la noche anterior y había utilizado mi Byakugan durante toda la batalla contra Zabusa. Además, utilicé un poder especial en Naruto para que se calmara y dejara de golpear el suelo.— Suspiró con cansancio y finalmente abrió los ojos mirando con arrepentimiento al pelinegro.— Lo siento.

El chico negó con la cabeza y se sentó más recto con expresión seria.

—Deja de disculparte, sólo no vuelvas a hacerlo.— La Hyūga le sonrió levemente contagiando a Sasuke que imitó su acción.— Ahora duerme un rato, dudo mucho que Kakashi-sensei te deje entrenar y yo tampoco te dejaré. Además, manejas el chakra mejor que nadie, te mereces un descanso. Intenta dormir más, yo debo entrenar.

El corazón de Kimera saltó con fuerza de su lugar al escuchar su "yo tampoco te dejaré", eso significa que se preocupaba por ella. Esa simple idea la hizo sonreír más.

—Descansaré después de comer algo, muero de hambre.— Admitió algo avergonzada y mirando al techo sin querer verlo a los ojos.

Escuchó una vaga y corta risa que la hizo mirar al dueño. Éste negó con la cabeza pero finalmente se levantó y se dirigió a la puerta a paso tranquilo y despreocupado bajo la atenta mirada curiosa de su compañera.

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