Playa y tensión.

85 6 6
                                    

Estábamos bajando las maletas del auto.
Isaac me ignoraba todo el tiempo, y debo confesar que me dolía bastante eso.

-¿Tienes alguna maleta más? Puedo ayudarte-le dije a Isaac.

Él me miró y rodeó los ojos.

Yo me quedé allí analizando la situación

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Yo me quedé allí analizando la situación.
Me estaba ofreciendo para ayudarlo con su maleta, pero él me ignoró por completo. No me dirigía la palabra. Tampoco era la gran cosa.
Me hacía sentir muy mal. La verdad es que no quería estar así con él. Y definitivamente era algo que iba a hablarlo.
No sé porqué quise mirarlo, así que me volteé y para mi sorpresa, él ya tenía posada su vista en mi. Cuando se dio cuenta de que yo lo había notado, frunció el ceño y desvió su mirada.

-¿Están listos?-preguntó mamá alegre.

-Vamos-le dediqué una sonrisa.

Agarré mi maleta y nos fuimos los tres hacia la cabaña.
Apenas entramos, quedé sorprendida.
Era una cabaña maravillosa y muy acogedora. Me sentía de maravillas. Sólo me faltaba hablar con Isaac, y estas mini vacaciones serían espectaculares. 

Tenía vista hacia el mar, y estaba rodeada de flores, las cuales le daban un toque mucho más veraniego

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Tenía vista hacia el mar, y estaba rodeada de flores, las cuales le daban un toque mucho más veraniego.
Mamá cerró la puerta de la cabaña y se levantó las gafas de sol, para ponérselas sobre la cabeza.

-¿Les gusta?

-Está maravillosa, señorita Jones-respondió educadamente Isaac.

-Puedes decirme Amanda-le dijo amablemente.

Lo miré y... ¡Se veía jodidamente atractivo! Me lo imagino tomando sol en la playa. Sin duda, debía llevar una bolsa para mi baba.

-Hay un problema que no les conté...

Desvíe mi mirada a mamá y la miré extrañada. ¿Qué problema?
Me llamaba la atención la preocupación que tenía, la cual se podía ver reflejada en su rostro. No creo que sea algo tan malo. Digo, estábamos en una cabaña maravillosa, frente a la playa, los tres.

-¿Qué ocurre, mamá?-pregunté.

-Hay dos cuartos y...

-¿Sí?-preguntó Isaac.

(PAUSADA) El idiota de intercambio.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora