Alexa Smith, grábatelo en tu mente.

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¿Debo intervenir...?

La miré furiosa. Sentía una rabia desde todo mi interior, y no dudaba en soltarla. Entonces, sin pensarlo dos veces, abrí la puerta del auto, mientras Isaac abría los ojos de par en par, sorprendido por lo que estaba viendo. Salí como toda una diva, y cerré fuertemente la puerta, dejando impresionada a Fiorella y al resto, quienes tenían la boca abierta.
Caminé hasta donde estaba ella y la miré fijamente, cruzándome de brazos y alzando una de mis cejas, con mirada desafiante.

-¿Y tú por qué mierda le estás moviendo el culo a Isaac?-dije agresivamente.

Ella me miró asustada, y parpadeó incrédula.

-Alexa, cariño, relájate...-dijo tocándome el brazo.

Agarré su mano con fuerza y la alejé de mí en tan sólo un movimiento. Sólo escuché un sonido de queja por parte de ella.

-No me toques-dije mirándola fulminante.

-Vale, vale.

-¡No vuelvas a acercarte a mí o a Isaac, porque te prometo por mi madre que a la próxima, no estaremos hablando!-dije amenazante.

-¿A qué te refieres?-dijo con los ojos llorosos.

-Que a la próxima te daré vuelta la cara con un golpe que jamás olvidarás-dije articulando bien en cada palabra.

Comenzó a botar lágrimas, mientras se cubría la boca, aguantándose el llanto.

-Dios

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-Dios...-dijo susurrando temerosa.

-Alexa Smith, grábatelo bien en tu mente.

Me di la vuelta, dándole una última mirada de desprecio y abrí la puerta del auto, entrando, y cerrando esta de golpe.
Isaac no lo podía creer. Tenía cara de asombro, las cejas alzadas y una perfecta "o" en su boca. Mientras que yo, estaba molesta, indignada, y con rabia. ¡Y es que Isaac no había reaccionado ni una mierda! Se dejaba mientras la otra chica se dejaba caer la espuma en sus pechos. ¡Ordinaria! Eso era.

-Alexa...

-Arranca-respondí al instante.

-Yo....

-En fin, me voy caminando.

Abrí la puerta con el fin de irme caminando hasta casa, y de pronto se posó una mano sobre mi brazo. La mano de Isaac, con un rostro preocupado. Primero miré como me sujetaba y luego a él.

-Vámonos juntos...-hizo cara triste.

-Prefiero irme caminando-dije fría.

-Alexa, por favor...

-Pero arrancas ahora ya-le condicioné.

Él aceptó con rapidez y yo cerré la puerta. Me coloqué el cinturón y me fui durante todo el camino con mis brazos cruzados y el ceño fruncido.
Él no decía nada, ni tan sólo una palabra. Yo, decía todo en mi mente.
Y es que la estúpida le tenía unas ganas incontrolables, y bueno, todas, pero ella en particular ni siquiera respetaba que yo estuviese ahí. No le interesaba, nada.
Pero de todas formas, esperaba que con mis palabras haya entendido todo de una vez por todas.

(PAUSADA) El idiota de intercambio.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora