Iba caminando por la calle junto con mi paraguas.
La lluvia era increíblemente potente y el frío me consumía, haciéndome tiritar cada vez que daba un paso.
Eran increíbles las ganas que tenía de llegar a casa y acostarme en mi camita, hacerme chocolate caliente y dormir. Y es que iba a estar sola todo el día, ya que mamá iba a salir y, bueno, de Isaac no tenía ni idea.
Me puse a pensar acerca de mi cumpleaños y siendo honesta, sentía que celebrarlo era una falta de respeto para Valentín. O sea, hace poco terminamos y yo ya estaría celebrando. Pero luego pensé que no tiene nada que ver una cosa con la otra. Es MI cumpleaños y merezco celebrarlo. Además no todos los días se cumplen dieciocho. Quizás no haré una fiesta, pero si una cena con los de la casa.
Llegué a casa e intenté meter las llaves en la cerradura, aunque me costaba por el frío que tenía junto con la desesperación de entrar pronto.
No lograba meter la llave, y por cosas del destino, un ángel me ayudó.
Se abrió la puerta, dejándome ver a Isaac con una sonrisa ladeada y con sus ojos brillantes.-Alexa-sonrió.
-¡No sabes lo muy agradecida que estoy de que me hayas abierto la puerta!-dije feliz mientras cerraba el paraguas.
-Te llevaba rato escuchando cómo intentabas abrir, así que vine yo-sonrió.
-Muchas gracias-sonreí.
-Prendí la chimenea, porque sabía que estabas afuera y que llegarías congelada-dijo entre risas.
¡Dios mío! Es taaan dulce...
-Y pues, tienes razón. ¡Vengo congelada-dije entrando y cerrando la puerta detrás de mí.
-Dame-dijo estrechando su mano.
Le pasé el paraguas y él lo fue a dejar por algún sitio, mientras yo me quitaba el abrigo y lo dejaba colgado detrás de la puerta.
-¡Está exquisito el clima aquí!-dije sonriente.
-¡Hice chocolate caliente!-dijo desde la cocina.
¡Ay Dios mío...!
-¿Es en serio?-pregunté mientras sonreía como idiota.
-Claro. Es el mejor acompañante para este frío-contestó.
Caminé ansiosa hasta llegar a la cocina y lo vi allí, parado, sirviendo el chocolate caliente en dos tazas. Se veía demasiado tierno y guapo, lo cual me ponía un poco nerviosa.
Mientras lo miraba, me puse a pensar en que no entendía porqué no estaba con él. Si en el fondo, el problema había sido que me había engañado con Fiorella, pero nunca fue problema, porque nunca pasó. Yo misma decidí terminar todo y debo admitir que fui una completa idiota. Y mientras lo miraba, me daba cuenta que era el amor de mi vida y que jamás iba a dejar de serlo.
Se me acercó con ambas tazas en mano y me estrechó una, junto con una linda sonrisa.
-Gracias-solté mirándolo fijamente.
-No hay de qué-contestó sin despegar sus ojos de los míos.
Esas miradas me provocaban cosquillas en el estómago y escalofríos por todo el cuerpo. Esos ojos azules, me estaban matando en ese preciso instante.
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(PAUSADA) El idiota de intercambio.
RomanceTras el intercambio de Alan, el hermano de Alexa, llega un nuevo chico a vivir con su familia. Isaac, un joven totalmente apuesto, pero un completo idiota rodeado de problemas. Alexa e Isaac, dos personas muy diferentes, pero con un sentimiento en c...