Tras el intercambio de Alan, el hermano de Alexa, llega un nuevo chico a vivir con su familia. Isaac, un joven totalmente apuesto, pero un completo idiota rodeado de problemas. Alexa e Isaac, dos personas muy diferentes, pero con un sentimiento en c...
Habíamos estacionado en aquel lugar. De nuevo en las pistas clandestinas. Me bajé de la moto y me quité el casco, mientras que Isaac apagaba el motor e imitaba mi gesto. Se situó a mi lado y entrelazamos nuestros dedos, instantáneamente. ¡Era increíble! Teníamos una fuerte conexión. Caminamos entre la multitud y la verdad es que todos me miraban asombrados. Obviamente no podían creer que luego del accidente haya vuelto a la zona. De pronto, miré al frente y vi a Aria, quien apenas me vio, sonrió.
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-¡Allí está mi chica favorita!-dijo sonriendo ampliamente.
Me alegraba saber que podía estar allí acompañada de ella. Y es que parecía ser una buena muchacha. Cabe mencionar que era bastante linda, y no podía creer que Isaac no se haya fijado en ella. ¡Además, era muy simpática! Caminamos con Isaac a su dirección y me soltó la mano, así permitiéndome recibir el dulce y apretado abrazo de Aria. Isaac se alejó y fue en busca de Jack.
-¡Tanto tiempo!-dije mientras sobaba su espalda.
-¿Cómo te sientes?-preguntó ya separándonos.
-¿Sabes qué? ¡De maravillas!-dije alegre.
-¡Me alegra demasiado saber eso!-dijo sonriendo.
-¿Y cómo van las cosas por acá?-le pregunté interesada.
-¡Oh, no tienes ni idea de lo mucho que odio a Fiorella!-soltó de pronto.
Así es, Aria también la odiaba, sólo que yo no sabía el por qué.
-¿Qué? ¿Por qué?-pregunté atenta a su respuesta.
-¡Es una idiota! Siempre la he odiado.
-¡No tienes ni idea! Yo también la detesto.
-¡No jodas! ¿Y por qué?-preguntó interesada con el chisme.
Sonreíamos y saltábamos despacio, demostrando nuestro interés y felicidad al saber que ambas odiábamos a la misma chica.
-¡La muy idiota se acostó con Isaac!-dije alzando mis cejas.
-¡No me toques los cojones! ¿Cuando estaba contigo?-preguntó.
-¡No, ni por si acaso! Pero aún así, siempre le ha estado moviendo el culo. Incluso, el otro día fuimos a lavar el auto y el lugar estaba cerrado, así que fuimos a otro y no sabes quien estaba allí...
-¡Fiorella!-soltó emocionada.
-¡Sí!
-¡Dios mío! ¿Y qué hizo la muy idiota?
-¡Se empezó a colocar espuma de la esponja entre los pechos!-dije alterada.
-¡No me jodas! ¿Qué le pasa? ¡Maldita perra! Supongo que era para provocar a Isaac.
-¡Obviamente! Encima, le dije que parara de molestar, y adivina qué.