CAPÍTULO 4.

22.7K 1.5K 122
                                    


CORREGIDO.

-¡No me lo puedo creer Delia! -grita mi madre.

Acabo de terminar de contarle todo y está a punto de darse chocazos contra la pared, o chocarme a mi contra ella, creo que se lo esta pensando. 

-¡Le has elevando la voz al príncipe! ¡Le has dicho lo que te ha venido a tu cabeza, sin pensártelo dos veces y no has pensado en las consecuencias! ¡Te han condenado a juicio! Y para terminar, como no has tenido suficiente por lo parecer, has causado un cortocircuito ¡Un cortocircuito!

Puede que eso último debería habérmelo guardado para mí, así me habría ahorrado una buena parte de la bronca.

-Lo siento, mamá. Pero es que no quería seguir allí. La razón era una estupidez ¿por decirle dos verdades quieren llevarme a juicio, para ejecutarme? ¡Que no estamos en la Edad Media! Además ninguno se dio cuenta.

Siento que en vez de vivir en este siglo me he quedado varios siglos atrás. No parecen hombre lobos, son malditos trogloditas. 

-¡Eso es lo de menos! -grita y se le llenan los ojos de lágrimas- ¡Te han condenado a juicio!

-Si, respecto a eso... Ya pensaremos algo... Pero no pienso dejar que me maten, no teniendo estos poderes a mi alcance. No me mataran por una tontería. Mamá no voy a permitirlo. ¿Vale? No te preocupes.

-Eso espero... -dice mi madre abrazándome. -Dios, ni si quiera voy a castigarte ¿para que? Solo, no te metas en más líos ¿vale? No gano para tantas preocupaciones. 

Asiento. Ella me da un beso y sale de la habitación.

Al día siguiente despierto con ojeras y la cara más pálida de los normal. Esto es lo que pasa por estar leyendo hasta las tantas, no aprendo.

Me ducho y me visto con el uniforme. Me aplica base y corrector. Algo de polvos y colorete para darme color sin ser una pepona, un poco de rímel, raya y labial claro. Me pongo las lentillas y bajo a desayunar. Me despido de mi madre y Stephen salgo de casa. 

Llego al instituto y aparcó la moto en el mismo sitio de antes. Observó cómo están todos situados. Niall, su novia, sus amigas y los populares están en la zona más ancha y espaciosa, mientras los demás, que no son populares, están en la otra parte más chica, mientras que ellos son más que los populares. Esto es injusto de verdad.

Observó a Niall y él también me está mirando. Nuestras miradas conectan pero yo la aparto y niego con la cabeza, en signo de desaprobación sin mirar a nadie en concreto. 

Agarro la mochila y me la cuelgo en el hombro de un asa. Le mando un mensaje a una viaja amiga, no muy íntima pero sí que tuve cierta relación de amistad con ella el último año, felicitándola por su cumpleaños.

Guardo el móvil y me dirijo hacia Lydia y su grupo.

Cuando me ve corre a abrazarme, yo gustosa acepto el abrazo.

-¡Tía no me puedo creer lo que le dijiste ayer a Niall y al director! -responde cuando se aparta.

-¿Qué?

¿Cómo sabe ella de eso? Yo no le conté nada a nadie, ni siquiera le hable a ella ayer. Además no creo que Niall se lo fuera contando a todo el centro. 

-Todo el instituto se ha enterado, aunque nadie sabe cómo se ha esparcido.

¿Todo el mundo? Aparto mi mirada de ella y miro a mi entorno, todos cuchichean y algunos hasta me señalan. Confirmado, lo sabe todo el instituto-universidad. Todo. 

-¿Todo el mundo sabe lo que le dije ayer al principito? -digo entre preocupada y divertida. A ver, gente, sigan con sus vidas que están metidas en todo.

VALIENTEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora