Extremoduro- tango suicida
CORREGIDO.
Me quitan las esposas, aliviando un poco el dolor que siento en las muñecas, y me empujan de nuevo a la celda. Siento el dolor de las raspaduras cuando caigo al suelo, mejor eso a dar un chocarme con la cabeza. Jax viene hacia mi y noto como me levanta mientras sacude mi ropa. Escucho cuando cierran la puerta con llevan y se alejan.
Al final no me mataron, para mi suerte o mi desgracia, aunque no he dicho nada. Ni pienso decirlo, ellos pierden el tiempo si piensan que de mi boca va a salir alguna palabra que pueda ayudarlos.
Jax y yo nos sentamos en forma de indio al final de la celda y nos apoyamos en la pared. Me acaricia la rodilla animándome mientras yo cierro los ojos y apoyo la cabeza en la pared inclinándola un poco hacia arriba. Tomo una gran respiración.
-¿Te han vuelto a azotar en la espalda?
-No. -respondo aun con los ojos cerrados.
Los azotes no son constantes, los guantazos, puñetazos y alguna que otra patada, si. Llevo en esta celda tres meses, aunque a mí me parece que llevo años. Jax ha sido bueno conmigo, y si no llega a ser por él ya me hubiese vuelto loca. Él dos veces al mes tiene una pelea, y por ahora no ha perdido ninguna. La semana pasada tuvo una y todavía se le esta cicatrizando un corte bastante profundo del brazo, por lo demás esta perfecto, al ser un hombre lobo cicatriza mucho más rápido.
-¿Como te han hecho el corte de la ceja? Te esta saliendo sangre, tengo que curártelo.
-Me han tirado y me he clavado el pico de una mesa, no ha sido profundo al menos. -le contesto despacio, me duele el labio, la semana pasada uno de ellos me dio un puñetazo demasiado fuerte.
-Ven.
Nos sentamos en una esquina, y con el cuenco y el paño que me ha salvado de unas buenas infecciones, empieza a lavarme la herida. Me lava la herida de la ceja y la del labio. Escuece pero es un dolor al que ya estoy algo acostumbrada.
Un rato después traen la comida. Llevo comiendo lo mismo tres veces al día, y la de hoy hasta esta fría. No tengo ni rastro de magia en mi cuerpo, ni energía. Toda ha desaparecido. Jax me mira mientras comemos, solemos charlar mucho, no hay mucho más que hacer en esta celda, pero hoy estoy medio ida y no tengo ganas ni de abrir la boca.
Cada vez que los hombres vienen me cruzo en algún trayecto con Victor y Stephen. Estuve preocupada por mi madre, si él estaba aquí donde estaría ella. Uno de los días me esposaron de pies y manos en una silla. En la sala entró Stephen, y me miro con tanto odio que se me tenso todo el cuerpo. Ahí me entere de muchas cosas.
-¿Dónde esta mi madre? -le pregunte sin acobardarme, aunque estuviera atada e indefensa, sin ningún rastro de poder o magia para poder defenderme.
-Muerta.
Eso me causo más dolor que todas las palizas que me habían dado. Mantuve mis lagrimas a raya todo lo que pude. Pero note como mi corazón se encogía hasta tal punto que pensé que se pararía. Ella estaba muerta, y yo ni siquiera había podido despedirme.
-¿Qué quieres? -pregunte entre dientes mirándole directamente a los ojos, esperando que viera todo el odio que le tenía. Por un momento imagine mis manos alrededor de su cuello. Apretando mis manos alrededor de él hasta que en sus ojos se reflejara la perdida de vida. Quería verle muerto, quería matarlo, quería que sufriera, y mucho. Devolviéndole todo el dolor y el daño que él había causado.
-Solo quería ver como está mi hijastra. -respondió él risueño.
Apreté los dientes. La rabia me carcomía por dentro, todavía hoy estoy así en realidad.
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VALIENTE
WerewolfSAGA "ELLA 1" La sociedad está dividida en hombres lobos y humanos. Los hombres lobos son los privilegiados y los humanos los despreciados. Son pocos los humanos que viven y estudian con hombres lobos. Y yo tuve esa suerte o esa desgracia, según co...