IV. Segundos para conocer mi nueva vida

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  • Dedicado a A ti que nunca te olvidar
                                        

Mamá, papá y yo nos hemos despertado a las dos de la mañana. ¡Una tortura! El vuelo sale a las cuatro.  Salgo de la recamara de mamá y camino hacia mi habitación. Corrección: Ex habitación. Dentro de unos segundos me iré y ya nada de aquí será mío. Me ducho y dejo que el agua se deslice por mi cuerpo. Me enjabono toda y termino unos cinco minutos después. Luego, me visto lo más cómoda posible: el vuelo será largo, viajaremos desde Florida hasta Washington. Sí, aré mi nueva vida en Washington. Me pongo un pantalón que me llega debajo de la rodilla y es de algodón, como un pijama de color gris. Me pongo una camiseta negra y luego un suéter gris con capucha y unos tenis de correr. Me hago una cola de caballo y tomo mis tres maletas. Mi maleta de viaje es color morada y las otras dos son color negro. No me gusta el morado, pero mamá me compro esa maleta.  Bajo a regañadientes los escalones con mis tres maletas.  Miro a papá que se encuentra abajo hablando por teléfono.

-¡Oh, no te preocupes yo puedo sola, papá, ni te molestes! – Digo con sarcasmo.

Papá se voltea, murmura algo con la persona que habla, cuelga, y luego corre hacia mí y me toma las dos maletas y me quedo solo con la maleta de mano.

-Lo siento, hablaba con… he… bueno… ¿Te encuentras bien? – ¿Por qué cambia de tema? ¿Con quién estaba hablando?

-Sí, bien. – Frunzo el ceño. – ¿Y mamá?

-Bajara en unos segundos.

Nos sentamos en los sofás y esperamos a mamá. Vaya, me preocupa como mamá tome todo esto. Esperamos cinco minutos más y baja mamá: ojeras, ojos rojos, pálida. Lo está tomando bastante mal. Me levanto de un brinco y corro hacia ella y la abrazo fuertemente. Ella me recibe con los brazos abiertos y las dos empezamos a sollozar.

-Estarás bien, má.

Mamá sorbe por la nariz y nos separamos. Salimos de la casa y nos vamos al aeropuerto en la camioneta de mamá. Hoy papá conduce, ya que ninguno de los dos cree que mamá esté en condiciones para conducir o… bueno, para hacer algo. Mamá y papá no han peleado… milagro. Llegamos al aeropuerto y nos estacionamos. Ay, Dios, siento un zoológico en mi estomago. Nos bajamos y entramos al lugar. La gente ya está abordando…

-Adiós, mamá… te amo, no lo olvides, por favor, te extrañaré muchísimo. – La abrazo fuerte y la beso.  

-Adiós, pequeña, te amo tanto… siempre te llevo en mi corazón.

-Hasta luego, Nora, cuídate y si necesitas algo, solo llama.

-Cuídala bien, sino tu cabeza aparecerá en Japón, tus brazos en Brasil y tus piernas en El Salvador.  

Y nos abrazamos por última vez. Papá y yo nos alejamos de ella y estamos a punto de abordar nuestro vuelo…

False InnocenceHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora