¿Yo? ¿Romper una maldición? ¡Oh, vamos! ¿Por qué yo? Ni siquiera sé en qué consiste esa maldición y creen que yo podría romperla. Todo esto es una enorme locura.
La mañana se fue volando y ya es mediodía, es hora de almuerzo. Celeste se ha ido y ahora es el turno de Anabel, es muy amable, cariñosa y sensible. De los tres, ella es la que mejor me cae. Celeste es seria y muy madura. Johann... ustedes ya saben que pienso de él. Patán. Papá y Natacha no se encuentran en casa, en realidad, ni sé donde se encuentran.
- ¿Tienes hambre? - Me pregunta Anabel.
- Sí. - Contesto. Yo siempre tengo hambre.
Anabel y yo nos encontramos en la cocina. Ella va a cocinar, al parecer. Anabel viste como siempre: falda blanca larga, camisa blanca a juego y unas sandalias. Su cabello es muy, muy rizado y negro. Me cuesta mucho saber quien es quien, ya que Celeste y Anabel hasta visten iguales.
- ¿Por qué estás tan callada?
¡Ahh! Quisiera decirle lo que Celeste me contó pero... no puedo. Es nuestro secreto.
- Me he pasado toda la mañana pensando en la maldición de Johann.- Tal vez pueda sacarle información a Anabel.
- Oh...
- ¿Hasta cuándo me dirán? - Anabel empieza a moverse por la cocina, nerviosa.
- Yo quisiera decirte pero ya escuchaste a Johann ayer. Muy hermanas de él podemos ser, pero si hablamos algo que él no quiere, podría hacernos algo.
- ¿Le crees capaz de hacerles daño?
- Él es capaz de todo... Sólo ten cuidado. Con todo. Podrías ser nuestra salvación.
Podrías ser nuestra salvación. ¿Qué significa eso? ¿Qué en realidad, yo puedo romper la maldición?
- ¿Que quieres decir? - Anabel me sirve un plato con pollo, ensalada y un jugo.
Anabel se sienta frente a mí, también con su plato de comida y empieza a comer.
- ¿Qué yo podría romper la maldición? - Anabel se detiene es seco, con el tenedor en el aire.
- ¿Quién te dijo eso?
- No soy tonta. - Si supiera que Celeste me dijo.- Tengo mucho tiempo para pensar y me he supuesto muchas cosas. - Anabel asiente y al final, me cree.
- Sí, supongo.
- ¿Cómo puedo romperla?
- Es más fácil de lo que crees pero si no eres la indicada... habrá una fea consecuencia.
- ¿Qué consecuencia?
- Tú alma será entregada a La Hada de La Oscuridad y tú cuerpo quedara sin vida. Morirás.
Me quedo es estado de shock. Puedo morir. No solo puedo intentarlo. Quisiera pero... no quiero dejar sola a mamá ni a papá. Ni a Natacha, a pesar de todo. Estoy como en un estado de transe. Yo podría morir con tan solo intentar.
El timbre suena y hace que salga de transe. Me levanto a regañadientes y camino hacia la puerta. La abro y me encuentro con un hombre, con esmoquin, parece un abogado.
- ¿Señorita Bloom?
- Sí. ¿Usted es...?
- Soy Miguel, del juzgado. Vengo a revisar su estancia y como se encuentra. ¿Puedo pasar?
Han pasado seis meses y ¿Hasta los seis meses mandan a alguien del juzgado? La verdad es que ya me acostumbre a éstas visitas.
- Claro. - Me hago a un lado y entra Miguel.
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False Innocence
FantasySoy Aleesha Bloom y estoy pasando por una verdadera crisis familiar: mis papás están peleando por quedarse con mi patria potestad. Nora, mi madre, ha estado aprueba por dos años y ahora es el turno de Liam, mi padre. Tengo que volar hasta la otra pu...
