XIII. Broma pesada

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Abro mis ojos y me quedo en mi cama, mirando hacia arriba. Vaya, Johann pareció un poco amable en la madrugada ¡Y lo más sorprendente: me llamo por mi nombre! Siempre me llama por nombres de animales, como Abeja por ejemplo o de verduras, frutas. Está realmente chiflado. Aun me cuesta asimilar todo esto… de que es un Hechicero Híbrido. Estoy tratando de llevarlo con calma pero a veces me angustio y me pongo mal.

Me levanto y camino hacia la ducha. Dejo que el agua caiga por mis hombros y corra sobre mi piel. Después de enjabonarme y todo eso, salgo envuelta en una toalla color azul; toalla que recibí cuando cumplí quince años, ¿Quién regala una toalla por su cumpleaños? Cuando lo vi, me decepcione, pero miren, ahora me es útil. Me visto con unos shorts pequeños –No tan cortos, claro, no quiero parecer puta– de color blanco con una camisa de tirantes finos color roja y unas sandalias. Me acomodo un poco mi cabello y dejo que caiga en ondas sobre mis hombros. Me humecto las piernas con crema y luego, me perfumeo un poco. Tomo mi mochila y bajo los escalones.

Natacha se encuentra en la cocina, moviéndose como loca. De seguro, va tarde para su trabajo.

-¡Aleesha, buenos días! – Dice. – Oye, ahora no podré llevarte a la escuela, voy tardísimo. ¡Lo lamento!

Natacha toma su bolso y corre hacia la puerta principal. Y mientras corre grita:

-¡Dile a Johann que te lleve a la escuela!

Y desaparece.

Lo último que quiero es pasar tiempo con él y miren, ahora tengo que pedirle que me lleve… ¡Agg!

Salgo de casa a regañadientes y toco el timbre de la casa de Johann. Celeste abre la puerta y me invita a pasar.

-Gracias, pero, quisiera ver a Johann. – Me siento en un sofá.

-Claro, lo llamare.

Celeste cierra sus ojos y empieza a murmurar cosas. La miro boquiabierta. Luego, abre los ojos y me sonríe.

-Bajará en unos segundos. – Me comunica.

-¿Qué…?

-MM: Mensajes Mentales, cariño.

-Ajá. – Asiento, con impresión.

Luego, Johann aparece, vestido con una… ¿túnica? Parece una túnica, que llega hasta sus pies y es manga larga, y es completamente negra. Su brazalete en su cuello se ve reluciente y los puntos, que parecen ojos de serpiente, brillan intensamente. Ni siquiera me di cuenta en qué momento Celeste se fue de la sala.

-¿Qué haces vestido así? – Frunzo el ceño.

-Es mi ropa inmortal.

-Ahhh… – Estoy confundida.

Y de pronto, todo cambia. Las paredes son de ladrillo rojo, el techo es altísimo y el lugar es amplio, muy amplio, hay grandes libreros, que llegan del suelo hasta el techo, llenos de libros gruesos y parecen viejos. La chimenea grande, que también llega casi hasta el techo con su llama de fuego con múltiples colores. Los sofás son los mismos y en una pared hay un enorme cuadro, una pintura de arte, con un florero y unas rosas negras en medio. Y recuerdo, que la primera vez que vine, vi los ladrillos rojos y la chimenea. Johann está jugando otra vez con mi mente.

False InnocenceDonde viven las historias. Descúbrelo ahora