13|Perdido en mi mismo

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(Capítulo de Memorias de un soldado)

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"Es tan sencillo seguir un consejo sin medir las consecuencias que traía por haber confiado ciegamente."


Marzo 2009

Por un tiempo olvide el sentir una paz y tranquilidad en mi vida desde que rescate a Jill en África mis días grises volvieron a tener una luz debido a que, ya no tenía la preocupación de haber roto nuestra promesa que hicimos, ambos en el día de nuestra vida volvimos a reafirmar nuestra promesa, la cual constaba en protegernos y cuidarnos mutuamente; no podía permitir su ruptura después de habernos casado hace tres años.

Una sonrisa apareció en mi rostro.

Dejé de sentir emociones positivas para concentrarme en mejorar mis habilidades y el aumento de mis emociones que dominaba en el campo de batalla para hacer efectiva mi búsqueda, siempre me negué a creer las teorías de mis superiores con referencia a Jill; ella no pudo haber muerto debido a que, jamás se encontró su cuerpo, por lo que, todo se enfocaba a que aún continuaba con vida.

Esos tiempos de oscuridad no regresarán más a atormentarme porque todo termino y continuaré a lado de mi hermosa esposa, aunque debía comentarle un error que cometí en los días que estuvo ausente. Me dolía demasiado haberlo hecho, me arrepentía por completo nunca debí de haberme embriagado de aquella manera hasta perder la razón, sí tan solo hubiera tenido cuidado no cargaría con el error, sin embargo, tenía que enfrentarlo para salir del apuró.

Miré el reloj que traía en mi muñeca quedé anonadado al percatarme que iba tarde a la apertura de selección de soldados comencé a correr por los pasillos de la academia para no tener una anotación en mi expediente sin fijarme terminé impactándome con un muchacho de cabello café, quien termino lanzando su equipaje.

Elevé mi mirada hacia el joven temía haberlo lesionado por tan fuerte impacto que tuvimos. Además, no podía arruinar su primer día de entrenamiento en la academia.

—¿Estás bien novato? — pregunté preocupado.

Él comenzó a parpadear varias veces y su expresión facial aparentaba que tenía un shock ¿Qué le dolerá? Debía llevarlo a la enfermería para una revisión sin importar el precio que fuera a tener su recuperación.

—Por supuesto que sí, estoy bien —respondió el muchacho con una sonrisa.

Le dedique una sonrisa al saber que se encontraba sin ningún problema. Podía descansar un poco en paz porque no tendré la necesidad de hacer un gasto extra después de conocer mi situación económica teniendo a una mujer embarazada.

—Vale, entonces nos vemos luego —dije, mientras lo ayudaba a levantarse y le di una palmada en la espalda.

Sé que era una falta de educación haberme quedado más tiempo y ayudarlo con su equipaje, pero iba tarde a la ceremonia de apertura a pesar de haberme convertido en entrenador y Capitán implicaba una gran responsabilidad que debía cumplir, por lo tanto, no podía decepcionar a Christian Meyer por haber confiado en mí para otorgarme dicho puesto.

Volví a correr por los pasillos hasta encontrarme con Barry, quien sostenía varios folders en sus manos ¿Acaso el pez gordo no puede esperar? A este paso terminaré con un regaño de mi superior no haber llegado al evento, últimamente mi mejor amigo me ha dado varios dolores de cabeza con sus cuestionamientos e ideas que traía en mente, ya que, en ocasiones no podía reconocerlo por las acciones que realizaba en el trabajo al contradecir las ordenes asignadas.

Atormentado AmorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora