sueños perdidos

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- ¿que haces aquí tan tarde? - le pregunté sorprendiendola.
Ella estaba sentada de espaldas observando la luna.
- pues, salí a ver la luna, hoy está más bonita de lo normal.
- si, supongo que si.
- ¿y tu que haces fuera de la cama tan tarde? - preguntó.
- salí a tomar un poco de aire creo, aunque el paisaje está muy bonito también.
- sabes, no sé porque pero cuando te vi besando a esa mujer, sentí que algo se me derrumbó por dentro.
- eso no tiene sentido, tu tienes novio,¿no?
- si, pero casi ya ni lo veo, esta tan ocupado con sus negocios que apenas y tiene tiempo para verme.
- ¿negocios?
- su padre era y es uno de los hombres más importantes del mundo, gracias a ellos mi familia y yo sobrevivimos a la explosión.
- ¿y donde están ellos?
- están en R3, allí vivimos desde la explosión.
- yo pensé que habías muerto.
- no te será tan fácil deshacerte de mi- dijo sonriendo.
- no quise decir eso, pero la explosión destruyó todo y mucha gente murió.
- cuando eso pasó yo estaba en la mansión de Ángel de vacaciones, ellos tenían una base subterránea en caso de emergencias donde nos ocultamos de la explosión.
- que suerte.
-¿por que lo dices?
- no todos tuvieron un lugar donde ocultarse.
- lo sé, aunque algo me dijo que esa explosión iba a llegar en cualquier día.
- ¿en serio?
- no te burles, pero si, tuve un sueño en donde me dieron este poder de curar y me advirtieron de la explosión.
- también me pasó algo así y gracias a eso tengo estos poderes.
- eres muy poderoso, tu poder nos puede salvar y liberar de Leviatán.
- quizás, pero tengo otros objetivos por ahora, no planeo pelear por el papa.
- ¿ y si te pidiera luchar por mi?
- de que hablas, tienes novio, respetalo.
- no dije nada que pueda ofenderlo, solo quiero que luches por mi.
Me quedé pensando unos segundos en silencio.
- no puedo - respondí.
- es por esa mujer, ¿verdad?
- si.
- me gustaría que me cuides y protejas así como lo haces con ella, pero supongo que perdí mi oportunidad y ya es tarde para intentar remediarlo.
Un silencio incómodo cubrió todo el lugar.
- Patrick también tiene un buen poder.
- ese mocoso insolente, lleva todo este viaje molestando y humillando a otras personas, menos mal le diste su merecido.
-aún así, es poderoso de cierta forma.
- pero su poder le dio el papa, su familia pago mucho dinero para que su hijo tenga ese poder.
- ¿entonces el no soñó lo mismo que nosotros?
- no, dudo que alguien como el sea digno siquiera de tener poderes.
- ¿y a donde vamos ahora? - pregunté.
- a R3, es una ciudad costera muy grande, pero injusta también.
- ¿a que te refieres?
- ¿no conoces R3?
- para nada.
- luego de la explosión fueron 3 ciudades principales las que se volvieron pilares del nuevo mundo, R1, R2 y R3. Cada ciudad tiene como líder a un político que solo obedece al papa, en otras palabras, el papa es la máxima autoridad en todo el mundo. Pero no todos saben que todos los lugares del mundo tienen zonas donde viven gente muy pobre.
- ¿y el papa no hace nada?
- a el solo le importa conservar su autoridad sobre toda la gente, los pobres en principal, ya que ellos con su fe hacen posible su dominio.
- ¿y tu como has estado?
- no me quejo, he tenido todo lo que he querido, riquezas, una buena posición social y económica, mis padres siguen vivos y tengo un novio; todo lo que siempre quise.
- ¿y eres felíz?
Se quedó en silencio por unos segundos.
- eso creo - respondió.
- no pareces convencida.
- tenerlo todo me ha hecho darme cuenta que me bastaba con lo poco que tenía antes, no era mucho, pero al menos era feliz.
- pero no es tarde aún.
- lo es.
- no lo es, aún puedes cambiar tu suerte.
- bueno, ¿entonces dejarías a esa mujer de nombre Valeria y te casarias conmigo si dejo a mi novio?
Su pregunta fue inesperada, pero mi respuesta no tardó mucho.
- no bromees con esas cosas, ¿me lo dijiste una vez no?, no estarías nunca conmigo para no arruinar nuestra amistad.
- si, eso dije - contestó agachando la cabeza. - aún así, si esto fuera más que una broma, si en verdad pasara eso; ¿la dejarías por irte conmigo?
- nuevamente con eso, ya te di...
No terminaba de hablar cuando ella me interrumpió y dijo:
- solo responde, ¿la dejarías?
Lo pensé por unos segundos y por fin di mi respuesta.
- no - dije seguro y claro - no la podría dejar, en todo este tiempo ella ha sido mi compañera, no podría dejarla, porque ... Porque la quiero.
- tonto. - dijo en voz baja mientras una lágrima caía por su rostro.
- no te sientas mal, pero...
- ¡pero qué!
- no estuviste cuando más te necesite, cuando murieron mis padres, cuando me quedé en la calle, nunca estuviste para mi.
- nunca lo permitiste ¡idiota! - dijo poniendose de pie.
Ese último insulto resonó por todo el barco.
- baja la voz, todos están durmiendo.
- ¡cuando te busqué para darte mi apoyo nunca lo permitiste! - gritó - incluso le pedí a Alex que me ayudara a acercarme, pero no quiso, ¿sabes como me sentí cuando vi como sufrias?
- no vi que sufrieras cuando regresaste de tus muy preciadas vacaciones con tu novio.
- ¡al menos el sí se comportó como un hombre y me dijo la cosas de frente!
- y que se supone que dijo para que lo veas como eso.
- que me amaba, algo que tu nunca te atreviste a decirme.
- ¡tu misma me dijiste que lo nuestro no tenía futuro!
- ¡fue porque ya estaba con alguien más tonto!, ¿acaso esperabas que te dijera que te amaba cuando estaba ya con alguien?
- ¡si! ... Si lo hubieras dicho yo...
- ¡tu que! - gritó llorando desconsoladamente.
- olvidalo.
- eres un idiota.
- baja la voz o todos escucharán.
- ¡no me importa!, ahora que te volví a encontrar ya eres de esa mujer y eso me molesta; pudimos haber sido tu y yo, pero está ella de por medio.
- Patrick puede oirte, baja la voz por favor.
- eres un idiota, ¡muerete!
- ¿acaso me odias tanto?
- ni siquiera recuerdas que día es hoy, te odio. - dijo sentándose en las gradas y llorando sin consuelo.
Me quedé en silencio pensando por un buen tiempo.
- calmate, no queremos que los demás se enteren de nuestros problemas. - le dije algo nervioso por el ruido que hizo.
- ¡vete al diablo! - gritó y se puso de pie para luego irse a su habitación.
Me quedé un rato más pensando en lo que se supone que había olvidado, pero todo fue inútil, no pude recordar absolutamente nada.
Regresé a mi habitación con la duda de lo que Anny dijo, al llegar encontré a Valeria de pie frente a mi con la mirada triste y deprimida.
- ¿escuchaste todo? - pregunté.
- cada palabra - respondió.
- no es lo que crees Anny y yo... Nosotros nunca...
- lo sé, pero el hecho de que te conozca desde que eran pequeños me provocan celos, no entiendo porque, pero especialmente esa mujer me irrita demasiado, no quiero que esté cerca tuyo, no quiero que la veas, no quiero que te aparte de mi - dijo mientras caía una lágrima de su rostro.
- tonta - le dije.
Ella levantó la mirada algo sorprendida.
- si te digo que te quiero a ti, ¿confiarias más en mi?
- te quiero - dije mirandola fijamente a los ojos.
- en.. ¿En serio? - preguntó nerviosa.
- si, ¿ahora confiarás más en mi?
- si, lo haré.
- entonces cierra los ojos y repite después de mi.
- ok, dime.
Todo estuvo en silencio absoluto por unos instantes, en ese tiempo observaba cuidadosamente a Valeria, su rostro, su figura, sus labios, todo lo que tenía frente a mi.
- ¿ya? - preguntó al ver que no pronunciaba palabra alguna.
Me acerqué lentamente a ella y besé sus labios a la luz de la luna.

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