Dos.

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Dos:

Venus.

Estaba pensando seriamente en decirle a mi mamá que llame a su nueva amiga y que le diga que yo no podía ayudar al pibe, me daba demasiada paja ir a la tarde cuando tranquilamente podría estar haciendo cualquier otra cosa, durmiendo o repasando los apuntes de la universidad, no quería, pero sabía que si le decía exactamente eso, me iba a retar por comprometerme.

Aunque ella fue la que abrió la boca. Habíamos quedado con Valentín, en que a la tarde iba a ir, hoy, justo hoy que estaba lloviendo y hacía un frío de la puta madre.

Igualmente vivía cerca, por eso no podía meter como excusa que me quedaba muy lejos su casa. Me vestí con toda la paja del mundo, poniéndome algo simple y sin pensar mucho, un pantalón jean y un buzo azul oscuro. Agarré algunas carpetas que me quedaban de cuando iba a secundaria y las metí en mi mochila.

— Me voy.—Hablé mirando a mi mamá del marco de la cocina cuando ya había bajado, ella sacó la vista de la revista para aprender a tejer, y me miró con una sonrisa.

— Bueno Venus, comportate y no lo asustes, es medio tímido.—Avisó subiendo sus anteojos y siguiendo con la revista, giré los ojos e hice una cara.

— Ahora que estas de licencia te estas volviendo como la abuela ma, ¿Qué es esa revista de aprender a tejer a crochet? Te lleno la cabeza con las bufandas.—Hablé sin responderle lo que me había dicho, yo nunca asusto a las personas, solamente que ellos se asustan por todo.

— Ay Venus, cuando aprenda a tejer vas a ver las bufandas buenas que voy a hacer.

— Viejasa.—Fingí una tos y sonreí cuando me echo la mirada, me acerqué a ella y le di un beso de despedida antes de que me pegue por haberle dicho eso.

Salí de la casa, mojandome al instante que puese un pie afuera del portón, me puse la capucha del buzo y empecé a caminar buscando la dirección de la casa que tenía anotado en un pedazo de papel, y me puse de bueno humor cuando la casa de Valentin quedaba a cuatro o cinco casas de la mía, eramos vecinos lejanos.

Entré cuando me fije de que no haya ningún perro, y golpeé la puerta pidiendo por dentro a que me abran rápido, aunque amaba la lluvia, odiaba mojarme la ropa y si no me atendían rápido me iba a poner otra vez de mal humor. Cuando iba a golpear otra vez la puerta, esta vez mas fuerte que la anterior, se abrió, dejándome ver a un chico que no conocía.

Un poco mas alto que yo y que Valentín, también más grande, se notaba en sus facciones que tenía algún parentesco con él, aunque sus ojos eran completamente distintos.

— ¿Si?—Preguntó con una sonrisa, también sonreí y me saqué la capucha para que no piense que soy una chorra que le quiere desvalijar la casa.

— Hola, soy Venus.—Me presenté extendiéndole la mano, pero en vez de recibirla, se acercó a mi y dejó un beso en mi mejilla.

— Manuel, ¿Sos la chica que va a ayudar a Valentín?—Preguntó en un tono medio divertido, sonreí y asentí con la cabeza en modo de respuesta, se hizo a un lado dejándome lugar para que pueda entrar, diciendo un "pasa entonces".

Entré con un poco de desconfianza, mirando atenta a cualquier movimiento que haya en la casa por si me querían raptar o hacer algo, lo seguí hasta los sillones y después de que me haga una seña para que me siente, lo hice mirándolo, él hizo lo mismo y me quedó mirando un rato, como analizandome.

Y a diferencia de su hermano, por lo que noté, a él no lo incómodaba que le mantengan la mirada.

— Dejame adivinar...—Habló después de un rato.—¿Te obligaron?—Pregunto frunciendo el ceño y mirando esperando mi respuesta, la cuál era mas que obvia.

— Algo así, en realidad se ofrecieron por mi.—Dije asintiendo con la cabeza, largó una risa algo rara y sin decir nada, sacó algo de su bolso, lo que me di cuenta enseguida de que era un pucho.

— Me parecía, nadie lo quiere ayudar porque si.—Soltó medió sin interes, con el cigarrillo en su boca y después prendiéndolo con un encendedor naranja.

— Bueno, tampoco me obligaron a venir.—Respondí un poco molesta, no era de mi interés escuchar lo que el chabon pensaba o quería decir de Valentín, yo solo venía para ayudar.

— Mmm... si vos decís.—Se hundió de hombros soltando el humo de sus pulmones, lo quedé mirando un rato y cuando iba a responder algo así como "obvio que yo lo digo, gil."

Un grito se escuchó, miré enseguida las escaleras, viendo como Valentín bajaba con una toalla envuelta en su cintura y con todo el pelo mojado callendole por su frente.

— ¡Manuel! ¿Me volviste a cortar el agua caliente? ¡Te voy a matar hijo de...—Sus palabras quedaron interrumpidas al igual que sus pasos cuando me vio a mi, lo miré algo graciosa por la situación.

Abrió sus ojos azules, y tragó saliva nervioso cuando el tal Manuel se empezó a reír exagerado, sus mejillas se pusieron de un color extremadamente rojo y podía ver como apretaba sus puños igual de nervioso o más.

— Hola.—Saludé con una sonrisa, disimulando bajé mi vista a su abdomen y lo quedé mirando un rato, se veía marcado y de un momento a otro sentí un calor por toda la espalda.

Valentín estaba re bueno, eso si.

— Ho-hola, perdón yo...—Habló murmurando y bajando la mirada avergonzado, sonreí todavía más al notar que el color rojito no se le iba más.—Y-ya vuelvo.—Susurró por último, y casi corriendo volvió a subir las escaleras.

Lo miré hasta que desapareció, después llevé mi vista a Manuel, estaba aguantando la risa mientras fumaba y se tapaba la boca. Lo quedé mirando un rato, hasta que me miró y sonrió.

— ¿Le cortaste el agua?—Pregunté levantando una ceja, yo también me quería reír, pero no lo hice al recordar lo nervioso que se había puesto Valentín al verme acá sentada.

Largó una carcajada, y asintió con la cabeza eufórico.

— Si, igual fue antes de que vos llegaras.—Se defendió levantando sus manos, me reí un poco, su alegría me contagiaba, aunque tampoco me parecía bien lo que hizo.

Pero me gustó que Valentín me haya recibido así.





















🌸🌸🌸
mmm vs dcis?

al borrdor me parecee

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