Emma tomó mi barbilla entre sus dedos, ocasionando que girara mi rostro para verla de frente.
Me quejé un poco al sentir sus dedos sobre la herida en mi labio inferior, y cerré los ojos ligeramente.
Emma lanzó un suspiro y me miró, cruzada de brazos. Se recargó en su escritorio, sentándose un poco sobre el mismo y mirándome con algo de confusión y enojo al mismo tiempo.
—¿Puedes explicarme que carajo hacías fuera de mi oficina justo a la hora en que yo salgo a comer? —preguntó la castaña, mirándome mientras alzaba ambas de sus cejas.
Pensé detenidamente mi respuesta. De ninguna forma iba a decirle a Emma que desde que tenía conocimiento de la mayoría de sus horarios, pasaba mis ratos libres observando lo que hacía, o que me tomaba el tiempo para ir a darme una vuelta en cada descanso de ella para ver a donde se dirigía.
Iba a odiarme, pensaría que soy un acosador. En realidad, cualquiera podría pensarlo; pero solamente me encargaba de cuidar a mi novia y mantenerla a salvo.
—Casualmente pasaba por aquí y pensé en que podríamos comer juntos. Venía a recoger a mi novia para llevarla a comer, ¿tiene algo de malo? Y luego vi al imbécil de André molestándote mientras bajaba del auto.
Expliqué, tratando de mostrarme tranquilo.
—No puedes ir por la vida golpeando a todos, mucho menos a André, es un idiota y no quiero tener más problemas con él —me dijo, con cierto tono de molestia en su voz.
Puso los ojos en blanco y suspiró.
—Debo de protegerte de él Emma, te ha hecho mucho daño y me da pánico que vuelva a acercarse a ti. En realidad, me da pena que cualquier se te acerque. Eres lo mejor que tengo, me tienes loco y necesito estar contigo, y también necesito que estés a salvo.
Emma sonrió ligeramente y se levantó del escritorio.
Caminó hasta donde me encontraba y esbozó una ligera sonrisa, para después, darme un tierno beso en los labios.
[...]
Emma reposaba su cabeza sobre mi pecho mientras ambos disfrutábamos de una película juntos. Acariciaba su cabello con delicadeza inhalando el precioso aroma dulce que este desprendía gracias al shampoo y al perfume que Emma usaba.
El teléfono celular de Emma de repente sonó sobre la mesita de noche, haciéndonos sobresaltar a ambos.
La miré algo confundido y pensando en que Emma no solía recibir llamadas, mucho menos en fines de semana o cuando ella estaba en casa.
La castaña se levantó sin ganas y tomó el teléfono, contestando la llamada y sonriendo casi al instante.
Una oleada de celos, confusión y algo de rabia me entró al cuerpo de repente y la seguí con la mirada mientras esta se alejaba de la habitación.
Me levanté de la cama, descalzo, con tal de escuchar con quien demonios hablaba mi chica tan animadamente. Me detuve en el pasillo, para que no notara que espiaba.
Observé a Emma sentada en uno de los sillones de la sala de aquel departamento que ahora compartíamos, y la noté riendo.
—Lamento no haber visto los mensajes Cole, he estado ocupada y cuando estoy en casa no suelo contestar mucho.
Se disculpaba con alguien.
Lancé un suspiro, algo fastidiada por estarla esperando para continuar nuestra tarde juntos.
Emma era mi chica, y cuando pasaba tiempo con ella, me gustaba que fuera solo para mí, completamente para mí y nadie más.
—Claro amigo, gracias por las fotos, las vi en tu cuenta y los resultados fueron geniales. Yo creo que podríamos volver a hacer otra sesión —Emma sonreía, sonreía demasiado.
ESTÁS LEYENDO
AFTERGLOW // Ross Lynch
Fanfiction"Oh no, away she goes, the way she knows, she's leavin' me in afterglow..." Me había enamorado de aquella mujer, una completa desconocida. Y a cualquier costo, ella sería mía. ⚠️ CONTENIDO ADULTO ⚠️ 》PROHIBIDA LA COPIA Y/O ADAPTACIÓN PARCIAL O TOTA...
