Capítulo 27

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Regresé a casa. Realmente confundida, pensando en lo que había averiguado y sintiéndome atormentada de que Emma hubiera pasado por momentos o situaciones tan complicadas tanto física como emocional y mentalmente, y lo hubiera hecho sola.

Hasta el último de sus días.

Las dudas crecieron en mi interior, y mi mente no ayudaba a calmar los nervios que sentía respecto a Ross Lynch, y a André Beckman. Algo no terminaba de cuadrarme.

Si el culpable de esos moretones y maltratos había sido André, ¿acaso Ross no se daba cuenta en cuanto veía a Emma llegar a casa con él? Era confuso, a excepción de que Emma le mintiera como hizo con la doctora, diciéndole que había sido un "golpe accidental".

Pero, y si en realidad, ¿Ross era el culpable de todo?

Algo me decía que confiara en mis instintos, los cuales me pedían que sospechara con fuerza de esos dos hombres, y que hiciera juicios mentales sobre ellos, e incluso investigara más a fondo.

Pero no estaba mentalmente lista para responsabilizar a alguien, sobre todo sin pruebas. Además, era un desgaste impresionante, y con tan solo pensar en el tema, ya me sentía cansada.

Por alguna extraña razón, no podía ver a Ross Lynch como el chico malo de la historia, y creía firmemente en mi primer idea: el culpable era o podría haber sido André Beckman. 

Ese chico castaño risueño y amable con el que mi amiga había salido por tantos meses, y con quien yo había compartido un par de charlas, sonrisas y hasta una noche de tragos, no podía tener culpa de nada. Era imposible, me negaba a ello, pero ¿por qué?

Le di un trago a mi copa de vino y me sobresalté de inmediato al escuchar mi celular sonando justo a mi lado. Dejé la copa de cristal encima de la barra de la cocina y tomé el celular, despejando mis pensamientos mientras me daba a la tarea de contestar aquella inesperada llamada.

Me congelé un breve segundo al ver el nombre de la persona quien llamaba en la pantalla.

"Ross L.", leí

Fruncí el ceño, algo sorprendida por el hecho de que aquel chico me estuviera llamando, pero sin pensar mucho, finalmente tomé la llamada.

— Llamada Telefónica —

Lena: Hola Ross.

Ross: Hola, seguramente te estarás preguntando el motivo de mi llamada.

Lena: En realidad si, es decir, no pensé que tan pronto quisieras salir de nuevo conmigo —reí, soltando una pequeña broma. Escuché la risa del castaño al otro lado.

Ross: Me encantaría pero mi llamada esta vez es para asuntos completamente profesionales —alcé las cejas, ahora si confundida.

Lena: ¿De qué se trata? —pregunté, interesada, y dándole un trago a mi copa.

Ross: Bueno, me han pedido en Vogue que haga una sesión fotográfica y una entrevista con ellos, y han dicho que puedo llevar a mi equipo de trabajo si es que lo prefiero —hizo una pausa.

Caminé hacia el sofá de la sala, sentándome frente al enorme televisor, y encendiendo esta para ver si encontraba algo interesante en la programación. Continué escuchando.

Ross: Y me he acordado de las impresionantes y bellas fotos que tomaste en la fiesta de lanzamiento hace unos meses, ¿recuerdas? Me gustaría que vinieras conmigo y mi equipo y fueras la fotógrafa a cargo en la sesión. ¿Te gusta la idea?

Este acercamiento con Ross de la noche a la mañana realmente me tenía algo preocupada, parecía que de repente nos habíamos vuelto íntimos amigos, o que ambos habíamos depositado confianza completa en el otro.

AFTERGLOW // Ross LynchHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora