La puerta del departamento se abrió de repente. Logré escucharlo desde la habitación principal, puesto que me encontraba en completo silencio revisando mi celular.
Las luces de la sala y el comedor se encendieron y después escuché algo de ruido en la cocina.
Caminé deprisa hasta ahí, y miré a Emma de espaldas hacia mí, sirviéndose algo de café en una taza.
La castaña volteó y me miró, con algo de tristeza y sin ganas.
En cuanto me miró, mis pensamientos se fueron a la mierda. Tenía tantas ganas de besarla, abrazarla y pedirle que me perdonara, pero después recordé lo que había visto apenas horas atrás, y los celos regresaban a mi mente como breves destellos.
Bebió un poco de su taza y me crucé de brazos ante ella.
—Te estuve buscando, te envié millones de mensajes, te marqué muchísimas veces, incluso fui a verte a tu trabajo —la castaña alzó las cejas y negó con la cabeza.
—¿Ves? Estas obsesionado. ¿Así que me estuviste vigilando, o cómo? ¿Ha sido la única vez que lo has hecho, Ross? —preguntó, ofendida.
Reí, sin poder creer que esta conversación estaba tomando un rumbo distinto al que yo quería que tuviera. Vi una nueva pelea aproximarse y lancé un suspiro.
—No te estaba vigilando, fui a buscarte. ¿Y sabes que vi? Te encontré con tu amigo Cole, y aunque te vi llorando, no estabas tan incómoda con ese abrazo que él te daba.
La castaña dejó la taza sobre la barra de la cocina, y sin decir nada más, pasó a mi lado furiosa y chocando con mi hombro.
Exploté.
Tomé a Emma por el brazo con fuerza y la mantuve pegada a mi cuerpo.
—¿Te gusta? —pregunté, refiriéndome a su amigo. Emma no respondió, únicamente negaba con su cabeza.
—¡Es claro que te gusta Emma, tu amigo tiene otro tipo de intenciones contigo y no haces más que permitirle que se te acerque! —la tomé con más fuerza, completamente enojado.
Emma me empujó, y después de forcejear un poco conmigo, logró soltarse de mi agarre.
—¡Estás obsesionado, odio tus celos, me quieres solamente para ti y nadie más! Odio esto Ross, odio que seas así conmigo, estoy harta de tus estúpidos celos y de tus dramas. ¡Estoy harta, todo eso odio de ti, ya no puedo más!
Gritó aquella castaña, soltando todo con rapidez y diciendo cada palabra con rencor y furia.
La tomé por los brazos y finalmente grité.
—¡Pues es una maldita pena Emma, porque vas a seguir conmigo, te gusten mis celos o no!
Los ojos de Emma se cristalizaron, y pude notar algo de sorpresa en su rostro. Pero no cualquier tipo de sorpresa. Se trataba como cuando algo te impresionaba de una persona, al punto de causarte miedo.
La solté, mientras la habitación volvía a quedarse en silencio.
—Te quiero lejos de Cole, ¿entiendes Emma?
Le dije, señalándola con el dedo mientras volvía al dormitorio.
—No.
Respondió la castaña, en un tono bastante alto como para escucharla perfectamente.
Me cabreé aún más. Mi mente se desconectó como todas esas veces en las que había perdido el control de la situación y entonces, solo lo hice, sin pensarlo.
Regresé hasta donde estaba Emma, y le di una bofetada, tirándola al suelo.
La castaña me miró con algo de rabia y temor combinados, mientras lloraba aún en el piso.
—¿Estás loco? —tocó su mejilla mientras me gritó. Apreté los labios, completamente furioso.
Tomé a Emma por la nuca, sin importarme si lastimaba su cabello o si la lastimaba a ella. Me tenía completamente cabreado y lo mejor era que dejara de hablar.
—¡Suéltame! —la levanté del suelo, pegándola a mi cuerpo con el otro brazo mientras mi mano seguía en su nuca, justo por detrás de su cabello.
—¿Te gusta eh? ¿Por eso no quieres alejarte de él? —la castaña sollozaba.
Coloqué mi mano sobre su barbilla, cerca de su cuello y la apreté con fuerza.
—¡Contesta maldita sea, Emma! —grité en su oído, haciéndola sobresaltar.
Busqué el broche de su pantalón, y metí mi mano dentro aquella prenda.
—Déjame en paz —pidió en un susurro.
Reí burlándome de ella.
—Eres mía Emma, me importa una mierda si ese imbécil te gusta o si él quiere tener algo contigo, ¿sabes por qué? —la tomé con más fuerza por las caderas y la llevé hasta la habitación.
Emma se quejaba y pedía que soltara su cuello y la dejara en paz.
Ahora pedía eso, pero sabía que iba a cambiar de opinión en unos minutos más.
—Porque eres mía carajo, ¿hace falta que te lo recuerde? Tus besos, tus caricias y tu cuerpo son míos, toda tú eres mía Emma Hastings.
Llegamos a la puerta de nuestra habitación y forcejee un poco con ella.
Le arranqué los jeans de un tirón, y entré al cuarto con ella, azotando la puerta con fuerza.
—¿No te ha quedado claro? No te preocupes cielo, tenemos toda la noche para que te metas a la puta cabeza, que eres mía.
***
*Solo para que quede claro:
NO APOYO NI ESTOY A FAVOR DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER, NI GLORIFICO ESTOS ACTOS. Lo que sucede en esta historia es completamente ficticio. Si conoces a alguien que esté pasando por este tipo de situación, o alguien que me lee esta viviendo lo mismo, por favor, hablen con alguien y busquen ayuda. En todo caso, lo único que busco con esta historia es hacer conciencia. El romantizar cualquier tipo de violencia es malo, y no es el objetivo de esta historia.
Igualmente, si eres menor de edad, como lo indique al principio de la historia, NO DEBERÍAS DE ESTAR AQUÍ. Puedes continuar la lectura bajo tu propio riesgo.
Es una historia con contenido sensible y algunos temas delicados, y por lo mismo es que esta clasificada como CONTENIDO ADULTO.
Bueno, no me queda otra cosa más por decir.
Gracias por leerla, dejen sus comentarios.
-FeernandaR5.
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AFTERGLOW // Ross Lynch
Fanfiction"Oh no, away she goes, the way she knows, she's leavin' me in afterglow..." Me había enamorado de aquella mujer, una completa desconocida. Y a cualquier costo, ella sería mía. ⚠️ CONTENIDO ADULTO ⚠️ 》PROHIBIDA LA COPIA Y/O ADAPTACIÓN PARCIAL O TOTA...
