Capítulo 31

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¿Acaso me estaba enamorando? 

Eso no podía pasar, pero mi mente y mi corazón se encontraban confundidos en este punto, donde semanas después de aquella noche en esa suite del hotel, las cosas entre Ross y yo habían parecido tornarse cada vez más intensas.

Miradas atrevidas e intencionales, coqueteos bastante evidentes y un par de caricias y roces entre los dos que, fueran o no a propósito, lograban encender muchas cosas en mi interior.

Estaba realmente asustada, y preocupada. No podía enamorarme de Ross Lynch.

No era lo correcto o lo ideal, puesto que había sido pareja de mi mejor amiga, quien había muerto de forma trágica. Pero eso no era lo verdaderamente malo sino, la posibilidad de que Ross fuera el culpable de su muerte.

No podía imaginarme saliendo con alguien que hubiera tenido relación directa con el homicidio de mi amiga. Y como no tenía pruebas que señalaran su culpabilidad, pero tampoco tenía evidencia que lo mostrara inocente, debía de mantenerme a raya.

A pesar de lo cercana e íntima que se volvía nuestra relación con el paso de los días, yo, Lena Wheeler, era la única de los dos que debía y necesitaba poner límites, y mantener la poca cordura que me quedaba.

Tomé un par de fotografías de aquella sesión de estudio, donde el resto del personal se encontraba junto a Rocky y Ross. Mi trabajo en esa ocasión era sencillo; tomar un par de fotos sobre la sesión y posteriormente subirlas a redes sociales, esto como un adelanto de la promoción del nuevo material en el que trabajaban los chicos.

Después de ello, podía irme a casa. 

Tras tres largas semanas de conciertos por todo el país, salidas a bares nocturnos y un arduo trabajo de fotografía y edición en mi cuarto de hotel al terminar cada jornada diaria, merecía y necesitaba un descanso.

Lo miré, concentrado al grabar una parte de la canción, cantando un par de versos dentro de aquella limitada y hermosa cabina de grabación. 

Su cabello castaño caía ligeramente por su frente, pues este se encontraba despeinado; sus labios lucían secos a pesar de las dos botellas de agua simple que ya había bebido y la forma en que movía su cuerpo y sus manos al cantar, me hacía recordar un montón de cosas vividas en las últimas semanas.

Desvié la mirada, intentando despejar aquellas imágenes bastante subidas de tono que ahora vagaban por mi mente, acordándome una y otra vez del terrible error que había cometido al no separarme de sus labios la primera vez que Ross me besó, en aquella suite en ese hotel de lujo.

Ese beso que dio pie a todo, y que no había sido el único. Así como esa noche, no había sido la única ocasión que todo ese intercambio de caricias y besos, había ocurrido.

Ross me miró de repente a través del cristal de aquella cabina, desviando su vista del micrófono y sonriendo un poco al encontrar mis ojos. Bajé un poco la cabeza, intentando desviar la mirada antes de que el coqueteo entre ambos fuera obvio para el resto de los presentes en el lugar.

Un recuerdo más me invadió, y pude revivir aquel salvaje e intenso momento en mi cabeza una vez más. Sintiendo las caricias de Ross sobre mi piel, tal y como había tocado mi cuerpo esa noche en Nueva York, teniendo una larga sesión de sexo en el camerino de aquel teatro donde tocarían esa noche.

El calor me invadió al revivir la escena y me levanté de golpe, tomando una botella de agua y saliendo del lugar azotando la puerta, llamando la atención de todos.

Di un par de vueltas por el pasillo justo afuera del estudio, logrando escuchar algo de silencio en el interior, notando que la grabación de la canción se había detenido.

AFTERGLOW // Ross LynchHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora