Observé a Emma bebiendo agua como desquiciada.
Me hacía sentir como si no hubiera cuidado de ella a diario.
Después de una semana en mi sótano, las cosas empezaban a tornarse preocupantes. Emma parecía tenerme miedo, mientras que Samantha, Cole y el resto de sus amigos, conocidos e incluso hasta sus padres y su hermana menor, se encontraban como locos buscándola.
La policía había abierto una investigación, y aunque yo intentaba mostrarme lo más tranquilo posible, en la soledad del departamento por las noches parecía tener un montón de crisis nerviosas y sacaba toda mi frustración bebiendo y gritando como loco.
Emma terminó el agua de aquel enorme vaso y me miró, señalando sus muñecas con la mirada.
Negué con la cabeza.
—Ni lo sueñes preciosa, no voy a soltarte. Irás corriendo hacia la salida del sótano o querrás golpearme —le dije, con un tono tranquilo de voz.
Me quité la playera de algodón que llevaba, quedando descubierto y mostrando mi abdomen.
Emma me recorrió con la mirada de pies a cabeza y reí.
Si algo me sorprendía era la actitud y la conducta condescendiente que aquella castaña había decidido mantener conmigo durante los últimos siete días de nuestras vidas. Parecía ser que intentaba darme gusto y portarse bien, aunque me preguntaba realmente el motivo.
Emma no ponía resistencia alguna para nada. La había ayudado a bañarse y a comer estos días, y en ninguna de esas ocasiones había intentado huir o lastimarme. Extraño, pero cierto.
—No lo he hecho en una semana, ¿por qué lo haría ahora?
Me hizo dudar, pero finalmente me negué a su petición.
—Dije que no, Emma —hablé con seriedad, mientras me paseaba por aquel sótano.
La castaña puso los ojos en blanco y echó su adolorida cabeza hacia atrás.
Me acerqué a la pared del sótano, notando que había una pequeña mancha junto a unas cuantas tuberías. De pronto noté que la tubería parecía estar rota y gotear, lo que humedecía el ladrillo y provocaba una enorme fuga de agua.
Busqué una caja de herramientas que tenía guardada entre algunas cajas y muebles en aquel sótano, y me arrodillé frente aquel desorden dispuesto a arreglar la tubería.
De la nada comencé a sudar, y pude darme cuenta que Emma me miraba.
—No sabes cuanto te he odiado estos días, pero mierda, te ves irresistible ahora mismo.
Me dijo repente, a mis espaldas. Fruncí el ceño, extrañado por aquella confesión o intento de cumplido; reí.
—Si tanto me odiaras no me hablarías en absoluto.
—Bueno, no puedo hacer nada más. Gritar no sirve de nada.
Le di la razón, y pronto nos quedamos en silencio nuevamente.
Me limpié el sudor con la playera que me había quitado antes y después arrojé la prenda al suelo. Después de una hora finalmente arregle el desastre de la tubería y el agua dejó de fugarse.
Solté un enorme suspiro y miré a Emma de nuevo.
—¿Tienes hambre? —pregunté. La preciosa castaña asintió con la cabeza, como si fuera una niña pequeña queriendo que la complacieran con algún antojo.
Me dirigí hacia las escaleras, en camino a la cocina para preparar algo para los dos.
La voz de Emma me congeló de repente.
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AFTERGLOW // Ross Lynch
Fanfiction"Oh no, away she goes, the way she knows, she's leavin' me in afterglow..." Me había enamorado de aquella mujer, una completa desconocida. Y a cualquier costo, ella sería mía. ⚠️ CONTENIDO ADULTO ⚠️ 》PROHIBIDA LA COPIA Y/O ADAPTACIÓN PARCIAL O TOTA...
