Capítulo 28

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¿Y si estaba obsesionado con ella? ¿Y si se trataba de un amor enfermizo?

Había salido de aquel departamento con un montón de cosas en la cabeza. Pensando en que probablemente estaba exagerando, es decir, el collar se lo pudo haber dado Emma y lo conservaba porque podía extrañarla.

Y era normal hacer una canción sobre la chica que piensas o crees amar, ¿no?

Mi mente quería transformar todos esos pensamientos negativos en algo bueno, por alguna maldita y muy extraña razón.

Pero, ¿y si mis más oscuros instintos tenían razón? ¿Y si Ross Lynch en realidad había llegado al grado de encontrarse obsesionado con Emma, a tal punto de buscarla y entrar en su vida para salir con ella? ¿Si había escrito esa canción en medio de toda esa obsesión y locura?

Peor aún. Mi mente se nubló un instante y entré con la respiración agitada a mi casa, cerrando la puerta con fuerza y azotándola, como si quisiera escapar de algo que me persiguiera.

Me dejé caer, recargada sobre la puerta, y cruzada de brazos, lo pensé.

¿Y si Ross estaba obsesionado con tener a Emma, y amarla de una forma tan enferma, al grado de llegar a hacerle algo o de deshacerse de ella? 

Las manos me temblaron de repente, y fue cuando recordé una de las muchas conversaciones que había tenido tiempo atrás con Samantha y Emma, una mañana, en una cafetería cercana al antiguo hogar de Samantha, en Santa Monica. 

Esa plática donde Emma nos confesaba a ambas lo preocupada que se encontraba por los celos que Ross había llegado a sentir en esos últimos días hacia Cole, uno de nuestros mejores amigos desde hace muchos años.

Y de repente, parecía que di en el clavo.

¿Y si Ross se sentía completamente celoso y desconfiaba de Emma, creyendo que ella se veía con alguien más, y probablemente le hizo daño? Mierda.

Decidí calmarme. 

No tenía prueba alguna de ello, y los celos eran comunes en las relaciones, por muy tóxicos y enfermizos que estos fueran. Cualquier persona en el mundo podía ponerse celosa de algún amigo o amiga, y no por ello era un golpeador, o un asesino.

Si quería salir de dudas, necesitaba hallar una forma e encontrar respuestas por mí misma. No iba a involucrar a nadie más, no podía decirle a nadie más. Ni a Cole, ni a Samantha.

Y aunque quería investigar y buscar respuestas de una forma tranquila, y sin verme como una completa loca obsesionada por la situación, a estas alturas, ya no podía más.

Iba a hacer lo que fuera necesario para salir de dudas, y descubrir si Ross tenía algo que ver con la muerte de Emma, o si mi imaginación y mi temor, estaban ganándome la batalla y había perdido el control por completo de la realidad.

Ya me estaba acercando a él, y aunque en ocasiones no me agradaba como se estaban llevando las cosas puesto que él era ex pareja de una de mis mejores amigas, tenía que hacer lo que fuera necesario.

Pero incluso acercándome a él, estando con Ross en su propia casa, no había podido hallar mucho más que un simple collar y la letra de aquella enfermiza canción. 

Claro. Necesitaba regresar a aquel estudio, a aquel departamento, sin que Ross estuviera presente.

[...]

La razón por la cual odiaba usar el automóvil, era esta misma por la que llevaba varada varios minutos en el maldito tráfico. Tardabas horas en llegar, y gastabas mucha gasolina.

Prefería usar la bicicleta mil veces, o tomar un taxi en situaciones especial, de urgencia, o de trabajo. Pero era claro que no iba a tomar un taxi si lo que intentaba era seguir a una persona, y después de ello, intentar colarme a su departamento.

AFTERGLOW // Ross LynchHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora