Atraído por sus ojos

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Ahí estaba él, sentado en su oficina tomandose una copa de coñac, pensando que quizas era la mejor decisión, la chica Michell su antigua alumna había comenzado a sentir algo por él,  asi que tomo la mejor desición para ambos, esa noche mientras se la cogía ella había gritado que lo ama, grave error, no alcanzo el éxtasis y se bajo de ella haciendola a un lado, le ordeno vestirse y le dijo que todo estaba terminado. 

Con lágrimas en los ojos ella se negaba a ir diciendo que era un error lo que dijo, pero no habia vuelta atrás, el rompió el acuerdo y la envio a casa

Tenía tres meses desde la partida de aquella chica, y pensaba buscar una nueva alumna. Esa noche fue a visitar a su amigo de años Pedro, ambos estaban en el mundo de la enseñanza. Él le había platicado que su amiga tenia una hermanita tímida, que por sugerencia de su hermana queria al mejor gigólo, para su primera vez,  asi que  Valente era el indicado. El reía por las ocurrencias de las personas, pagar por sexo, solo las desesperadas se dijo asi mismo, de seguro es fea que no agrada a la vista de nadie. 

¿que hacía un rico como él, en ese lugar? 

Bien, el era socio del dueño, sabia perfectamente que el bar solo era una fachada a puertas abiertas, pero a puertas cerradas era una escuela para alumnas y Maestros  del sexo. Pocos sabían de aquello, y los clientes más adinerados querían ser parte de él, pero siempre todos lo confundian con Amos o Sadomasoquistas,  y ellos no eran eso.

Un Maestro enseña todo el arte del placer sexual, utiliza toda clase de instrumentos  y objetos, el maestro practica el BDSM en raras ocasiones.

Bondage, Disciplina, sumisión  y Masoquismo.

Aunque a él para nada le agradaba la idea de azotar a sus alumna, mucho menos jugar el rol de tratarla como animales, a él le gustaba la disciplina y verlas convertidas en alumnas obedientes. 

Esta noche tendría sexo consensuado con una alumna que Pedro ya tenía entrenada.

—sientate en aquella silla—le ordena a la  joven—quiero que abras las piernas.

Y la joven alumna asi lo hace, dejando notar su sexo, ya que la  pequeña tanga apenas cubre su vagina, ella coloca sus manos atrás de la silla, ha visto las intenciones del maestro.

—Maestro, ¿asi? —le pregunta mostrandole que tan bien, ella puede abrir sus piernas.

—no te eh dicho que hables, ¿quieres que te calle? —le dice molesto

—No maestro, disculpeme.—se disculpa afligida, pero esbozando una media sonrisa.

—Buena alumna—le dijo.

Camino hacia ella y le amarro las manos con si corbata, era  tan hermosa la vista que ya tenía a su pene erécto, ella estaba sin ropa, la única prenda era una tanga negra y sus tacones.

—vamos a deshacernos de esto—le señalo los tacones.

El se inclino y los desabrocho despacio, primero el del pie izquierdo, bajo su boca y beso lentamente sus dedos, prosiguió con el segundo pie, y repitió lo mismo, se levanto y camino al mueble, tomo un par de esposas y esposo sus pies a un extremo de cada pata de la silla, estaba atada sin poder moverse.

Se paro y la observo, se quitó la ropa,  movió su pene, dejando muy en claro que tan éxitado estaba.

 Mi MaestroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora