[08] Gracias, osito

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—Hoy dormiremos en casa de Irene —habló la castaña. Era domingo, todas estaban libre aquel día.

—¿Con qué motivo? —cuestionó la nombrada.

—Porque somos amigas —respondió la mayor.

—No es suficiente.

—Bien, le diré a ellas que no somos suficientes para ti y que no puedes estar un día con todas nosotras —habló con drama y ojos de cachorro.

Ninguna persona en la faz de la tierra podría resistirse a eso que, inconscientemente, dijo que sí.
Ahora tenía un tipo de pijamada con sus amigas en su casa, debía preparar la cena y terminar de planchar su ropa, seguía negándose a ser atendida por los 'sirvientes', incluso les dio el día libre; lo que ellos hacían, era algo entretenido para ella.

Preparó un poco de pasta, pero no contó con que sus amigas vinieran con unas dos cajas de pizza y pollo picante.
Cada una se sirvió cada una de las tres cosas que tenían por comer, a excepción de Joohyun, no era amante del pollo -tenía un trauma desde la niñez-.

—¿De verdad no quieres? —le preguntó la pelinegra menor.

—No, prefiero no arriesgarme al saber qué pasará si como pollo —contestó alejando el alimento.

—Cuando era niña, ella se intoxicó y tuvo vómitos por comer pollo en salsa de soja, desde entonces, no ha vuelto a probar comida que esté relacionada con el pollo —comentó la mayor.

—Lo siento, no traeré eso la próxima vez —dijo la de ojos avellana, Seulgi.

—La casa de Unnie parece un palacio, es realmente impresionante, ¿dónde dormiremos? —comentó la castaña clara, Yeri.

—Hay cuatro habitaciones: una de mis padres, la mía, y las restantes son en las que podrían dormir los sirvientes, pero prefieren ir a sus hogares, aún tienen una vida y familia —contestó.

—Pueden compartir habitaciones y yo duermo sola —susurró la castaña.

—Lo que dijo Wendy. Deberán compartir la habitación —habló.

—Yeri y Joy, Seulgi con Irene y yo me quedaré en una habitación sola —mencionó como si fuera más una orden.

—Gracias y no gracias —le dio un leve golpe a Wendy en el hombro.

—Admite tu miedo al dormir sola —se burló y subió casi corriendo, junto a las otras dos— Les mostraré su habitación.

—Lavaré los platos, ellas escaparon por ese motivo —expresó la menor de las dos.

—Te ayudaré, no dejaré que mi invitada haga todo en trabajo.

Resultaba un poco incómoda su cercanía, no habían mencionado nada del beso, estaban agradecidas, aunque les gustaría saber sobre los sentimientos de la otra

Tras terminar con la tarea -que les correspondía a todas-, subieron a ver a las demás, y para su sorpresa, cada una se encontraba durmiendo tan cómodamente en la cama.

—Pasa, perdona si hay desorden —dijo al abrir la puerta.

—Qué lindo y ordenado, mi cuarto es un desastre al lado del tuyo —era la primera vez que entraba, por la puerta, a la habitación de la mayor.

—Incluso viéndolo así, no soy buena recordando dónde dejé las cosas —confesó.

—¿Dormiremos o vemos una película? —quería hablar, pero no tenía el valor suficiente.

—Estoy algo cansada, será mejor dormir.

—Dormiré en el piso, creo que te incomodará que yo... —la mayor la interrumpió.

—Nada de eso, compartiremos la cama.

Ambas en un lado del colchón, compartiendo la mitad de la cobija que de vez en cuando peleaban.
Por una extraña razón, la mayor despertó en la madrugada y sintió que alguien estaba abrazándola, era Seulgi, dormía tan cómodamente aferrada a la cintura de la mayor y con su cabeza en el pecho de esta, y no se contuvo para taparse bien a ambas con la sábana.

«Ahora sé porque te dicen "Teddy Bear" o "Bear Seulgi" –pensó al verla de esa manera– ¿Deberé decirte que me hace feliz estar así? No, me moriría de vergüenza contarte que temo a dormir sola, aunque Wendy ya lo haya dicho»

El sol que entraba por la gran ventana del cuarto le molestaba e interrumpió su sueño.
Se percató de que realmente durmió con alguien: Seulgi, aún seguía aferrada a su cuerpo.

—Gracias —musitó.

—¿Por qué me agradeces, Baechu? —habló una Seulgi somnolienta.

Irene se limitó a sonreír.

—Buenos días —bostezó.

—Buenos días.

—¿Hay algo más que no hayas hecho? Prometí que te ayudaría y dijiste que me esperarías. —soltó a la mayor y se sentó, apoyando se espalda en el respaldo de la cama.

—No creo, ¿hay algo que quieras hacer?

—No lo sé, cada cosa en tu lista está hecha:
»Salir a comer a cualquier local y beber café, hacer una pijamada, ir a una fiesta en un club, cantar en el karaoke, bailar en la calle, etc.

—Hacer el desayuno.

—¿Qué?

—Hay que hacer el desayuno, son las ocho, vamos —la sacó de la cama y bajaron en pijama hasta cocina—. Ya están por despertar.

—Hagamos emparedados —propuso la menor—. Es muy temprano para cocinar.

—Claro.

Cuando terminaron de hacer el último, sus tres amigas bajaron y se sentaron en la mesa del comedor.

—Parecen una pareja haciendo el desayuno para sus hijos —bromeó la castaña clara.

—Cállense y coman —ordenó la dueña de la casa.

—Yo quiero ser madrina en la boda —siguió molestándolas Wendy.

—Nosotras seremos las damas.

Seulgi se echó a reír al ver el rostro avergonzado y enojado de su contraria.

—Laven los platos —se levantó al terminar de comer—. Seulgi.

—¿Se molestaron? Hyunnie, ¿te enojaste? —chilló Joy—. Solo fue una broma.

—Lo sé, pero ustedes no lavaron sus platos ayer, nos toca escaparnos y que ustedes hagan nuestra parte —tomó de la mano a la menor y se la llevó a la segunda planta.

—Debí decir algo para que no dijeran algo sobre eso, ¿verdad? —consultó con miedo Seulgi.

—No importa.

—Lo siento, no hemos hablado desde entonces —dijo—... sobre el beso.

Estaban completamente solas.

—Me siento mal por haberme dejado llevar, no debí —abrazó a la mayor, escondiendo su rostro en el cuello de esta— Debes odiarme.

—Nada de eso, es solo que, no sabía cómo reaccionar, fue la primera vez que una chica me besa —confesó.

—Lo siento —la menor soltó unas pequeñas lágrimas en el hombro de la menor. Estaba asustada por lo que sentía, no quería salir lastimada, y mucho menos lastimar a Irene.

—Gracias —la abrazó y comenzó a acariciarle el cabello.

—¿Por qué?

—Por todo.

—Y-yo...

—Gracias, osito.

Perfección | SEULRENEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora