[34] No es lo nuestro hacer las cosas bien

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A veces me pregunto cuando veo el cielo cambiar de color:
¿No puede todo el mundo ser igual que la primera vez?
Las flores teñidas de colores llega un punto de la estación donde lentamente pierden su color
Incluso las promesas eternas rápidamente son olvidadas y pierden todo su significado

Irene comenzaba a cantar una pequeña melodía que creó cuando Seulgi se fue de su lado, pero jamás imaginó que realmente la cantaría frente a ella.

Seulgi podía encontrar algunas indirectas en la letra «incluso las promesas eternas rápidamente son olvidadas y pierden todo su significado», ella le prometió a Joohyun quedarse y amarla, pero se fue y pareció que la olvidó y dejó de importarle, cosa que no era del todo cierto.

Todavía estoy asombrada de esta pequeña calidez que sentí cuando te vi por primera vez
Mi corazón siempre está emocionado cada vez que tengo la oportunidad de volver a verte

Su corazón se sentía tranquilo y cálido, estaban encerradas en su burbuja, solamente ellas dos.

Llévame de vuelta a cuando empezamos
Donde alguna vez estuvimos parados la una frente a la otra
Después de todo este tiempo
Como la primera vez que estuviste a mi lado
Eres la única

Seulgi se abalanzó a la mayor, le rodeó el cuerpo con sus brazos y escondió su rostro en su cuello.

—Eso fue muy hermoso —musitó.

—La escribí cuando te fuiste... es para ti.

—Me encanta.

—¿Solo eso dirás? —le sonrió.

—¿Puedo besarte? —preguntó, estando hipnotizada por los labios de su contraria.

—Ya me he hecho cargo de mí, y supongo que tú has hecho lo mismo por ti —colocó sus brazos alrededor del cuello de la menor—. Resolvimos lo que pasó y...

Seulgi le robó un pico.

—¿Te he dicho que hablas mucho?

—¿No fuiste la que dijo que siempre me callaría a besos? —le siguió el juego, y la besó de nuevo.

—¿Y no fueron ustedes las que dijeron que empezarían desde cero? —recordó Taeyeon.

—Mamá, ¿qué haces aquí?

—Me sorprendí al escucharte cantar, así que no pude evitar venir a echar un vistazo —contestó.

—Pensé que había venido a cantarnos algo —musitó la menor de las tres.

—Volveré a cantar para su boda —les guiñó.

—Espero casarme lo más pronto posible —dijo la castaña oscura—. De tan solo pensar que, después de diez años, cantará en mi boda, es demasiado emocionante.

—¿Tenías que venir y alterarla? Ahora no dejará de molestar, además, ni siquiera hemos oficializado nuestra relación —replicó la pelinegra.

—Pero qué cosas dices, mi Seulrene nunca murió, y estoy completamente segura que jamás se acabará.

—Me recuerda a Yeri y Joy, ellas me dijeron lo mismo cuando volví a contactarlas —la menor soltó una risa—, y ni hablar de Wendy.

—¿Pueden simplemente ser ustedes mismas? Recuerdo que cuando te llamé en Japón, me dijiste suegra. Y tú, hija mía, indirectamente preguntas sobre ella, y la única razón por la que me acompañas en la academia es para verla.

—Acosadora —la molestó.

—Bien, ¿qué tiene de malo que mantengamos un tipo de relación, indirectamente, romántica?

—¿Hobi te dijo que está bien? —cuestionó.

—Hoseok me dijo que lo hiciera cuando me sintiera lista...

—¿Ya estás lista? —Seulgi tenía una brillante sonrisa adornando su rostro.

—Sí —su mamá soltó un grito de felicidad—, pero será oficial, aquí frente a mi madre... si ella nos canta alguna de sus canciones, es para ver que será de nuestra boda.

—¿Qué canción desean escuchar en esta bella tarde? —estiró los dedos y se acercó al piano.

—Sorpréndenos...

—Hacer las cosas bien no es lo nuestro —sonrió la pelinegra, al ver como su mamá las sacó de la habitación donde tenían instrumentos, para que pudiera concentrarse y escribir la canción perfecta

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—Hacer las cosas bien no es lo nuestro —sonrió la pelinegra, al ver como su mamá las sacó de la habitación donde tenían instrumentos, para que pudiera concentrarse y escribir la canción perfecta.

—Nunca lo fue —se echó en la cama de la mayor, como si fuera la suya—. Tú y yo solemos adelantar las cosas, solo en esta ocasión tomamos un tiempo para pensar en lo que realmente sentimos y queremos.

—Apesta hacer las cosas bien y tener que esperar una eternidad solo para que podamos salir.

—Deberé decirle al tigre que siga mis pasos —bromeó, refiriéndose a Chae.

—Mina ya debe decirlo, ya tienen...

—Dos años —completó—. Ellas se conocen desde hace tiempo, pero solo se limitan al trato amistoso.

—¿No se han dignado a decir sus sentimientos en ese tiempo?

—Mina me dice que deben hacer las cosas bien, tomarlas con calma para que no se lleguen a lastimar —mencionó—. Creo que nos tomarán con la sorpresa de que se casarán en lugar de ser solo novias, o harán algo más.

—Le diré que lo nuestro no es hacer las cosas bien, y debería cambiar un poco —tomó su celular—, eso significa que le diré que ya estamos saliendo.

—Espera a la noche... mejor mañana —le quitó el aparato y lo dejó en la mesita de noche—. Siempre que están a punto de hacer algo, tú o yo las interrumpimos.

—¿Crees que ellas van a hacer lo mismo que nosotras dos? —consultó.

—Chae ha trabajo en un cuadro para Minari, estoy segura que se lo dará esta noche.

—Chae también se ha cansado de esperar y hacer todo al pie de la letra —rio.

—Tú lo dijiste, apesta hacer las cosas bien.

Perfección | SEULRENEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora