[21] ¿Dónde estás?

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Después de aquella noche Irene no volvió a saber nada de Seulgi. Los mensajes no le llegaban y pasaba lo mismo cuando la llamaba, no tenía idea de su paradero, ninguna de sus amigas lo sabía. Incluso en sus redes sociales, no había nada desde la última vez que subió una foto donde estaban con Wendy.
Era como si Kang Seulgi jamás hubiera existido; a Kang Seulgi se la tragó la tierra.

Había pasado exactamente un mes, no sabía cómo sentirse, pero su cabeza estaba llena de dudas que necesitaban respuestas. No había rastro de ella, ninguna manera de llegarse a comunicar, no quedaba nada, nada más, sólo su corazón roto.

«¿Dónde está Seulgi? ¿Qué pasó para que se fuera de esa manera? ¿Por qué no contesta? ¿Se fue solo porque sí? ¿Qué fue lo que realmente pasó? ¿Romperá su promesa así de la nada? ¿Simplemente debo soltar todo y volver a empezar? ¿Dónde quedó la chica que prometió que se quedaría a mi lado para que pueda estar bien? ¿Por qué dijiste todas esas palabras hirientes? ¿Debo esperar acá, porque dijiste que vendrías por mí, y creer en esas palabras? ¿Dónde estás?»

La pelinegra no podía dormir bien por todas esas preguntas; estaba demasiado preocupada por la menor, nunca la había visto de esa manera y jamás la pudo ayudar, como hizo con ella. Resultaba ser sumamente doloroso.

Necesitaba respuestas, porque Seulgi no sería capaz de decirle algo como eso, no después de lo que habían pasado juntas, no cuando se amaban demasiado, no al darse cuenta que sus corazones se pertenecían a la otro, no cuando sus corazones se volvieron uno.

Le gustaría volver al momento en donde se conocieron, volver a escuchar sus palabras y las promesas eternas, que parecían olvidaras y rotas.
Solo le quedaba recordar esos momentos preciosos y únicos, aunque era algo agridulce al imaginar todo de nuevo, sus labios, los abrazos reconfortantes, todo.

Estaba devastada, la única persona que había amado y la hacía darse cuenta de quién realmente era, aquella linda chica que le hizo ver el mundo de otro modo y que fuera libre; Seulgi se había ido, y pareciera que también el corazón de Joohyun.

¿Qué más iba a hacer? Pronto empezaría ir a la preparatoria, debía seguir con sus notas perfectas, ¿debía volver a ser "perfecta"?

Incluso cuando su corazón estaba roto, no podía evitar pensar en ella y preocuparse por su paradero.

—¿Dónde estás? —musitó en su cama.

Estaba completamente sola, se paraba de vez en cuando a revisar cada detalle de su cuarto, en ese tiempo recordaba cada cosa.

Se veía a sí misma y a Seulgi besándose en la cama, en la otra habitación le recordaba la vez que comenzaron a ser novias, el árbol de la ventana era cuando se escabullía en su casa. Y por si no fuera poco, su mano, veía el anillo y una mezcla de sentimientos la consumían.

Lo peor de todo, era que Irene no podía ir por Seulgi; ya que no tenía ninguna pista de dónde estaba actualmente, porque estaba segura que esas palabras no eran ciertas, ella no sería capaz.

Tomó su teléfono y preguntó el antiguo hogar de Kang a sus amigas, no estaba segura de recordar su antiguo hogar.

¿Alguien sabe dónde vivía anteriormente Seulgi? «

Yeri
» ¿Daegu?"

Joy
» Irene es de Daegu, babosa. Seulgi lo mencionó una vez, si no me equivoco, ella era de Ansan, específicamente en Gyeonggi-do.

Wendy
» Unnie vino porque su tío le había dado un trabajo a su papá en la empresa de él, su hermano estaba empezando la universidad. Solo eran ellos y su madre, también su abuela estaba, pero ella solo venía de vez en cuando, era una buena persona.

¿Cómo sabes todo eso? «

Joy
» Su abuela me lo dijo cuándo fui por unos libros a su casa, y yo se lo conté a Wannie.

Yeri
» Unnie, ¿aún no sabes nada sobre tu teléfono?

No, es muy extraño. Se perdió de la noche a la mañana. Tampoco puedo acceder a mis cuentas«

Wendy
» De todos modos, Seulgi no contesta. Todo se ha borrado sobre ella.

Joy
» Te avisaremos si sabemos algo.

Gracias «

Dejó el móvil y volvió a hacer lo único que hacía en esos últimos días: acostarse y abrazar su almohada, o leer.
El corazón le dolía, se había enamorado de verdad y eso comenzaba a doler. ¿Puede el amor seguir siendo amor y no convertirse en un insoportable dolor?

—¿Dónde estás? Prometiste que te quedarías junto a mí, ¿no podías haber esperado un momento más, y quedarte? —lloraba, era difícil.

Su madre estaba demasiado preocupada por su estado, se le rompía el corazón al ver a su hija de esa forma. Sabía perfectamente lo que se sentía que te rompieran el corazón, y más, tu primer amor.
Estaba esperando una respuesta, pero no había nada, ninguna carta en el buzón o visitas inesperadas que entraban por el gran árbol del jardín y mágicamente aparecían junto a la pelinegra, aunque ese árbol ya no estaba, días después, fue talado.

«Ella dijo que eras especial y te amaba, pero viendo las cosas ahora, ¿estás segura que ella decía la verdad?», su subconsciente no la dejaba en paz.

«Cállate, ella podría estar pasando por un mal momento y necesite tiempo, no me olvidó»

«Deberías intentarlo, olvídala, busca a alguien para ocupar su lugar. Incluso si ella pareciese la única para ti, deberías hacerlo»

—No es fácil hacer eso —susurró—. No volveré a enamorarme, mucho menos de una chica.

«Inténtalo»

Tomó su libreta, su mejor amiga le había dicho que una manera de desahogarse podría ser escribir en una libreta lo que le estaba sucediendo.

«¿Dónde estás? Debiste dejar, aunque sea una pista»

Escribía automáticamente cada cosa que sintió y siente, todo lo que había pasado en estos años, desde el primer momento que vio a Kang Seulgi hasta el último.

Por un descuido la libreta cayó y salió a la luz una hoja doblada por la mitad.
El papel tenía unos dibujos y del otro lado varias cosas escritas.

"He aquí, la chica la más hermosa: Bae Joohyun"
"No es necesario una corona, para saber que ella es una princesa"
"El amor de mi vida"
"Monté una montaña rusa con ella, ahora estamos en la cima, no quiero que alguna de las dos baje, sé que pasará. Espero podamos permanecer siempre de esta forma"

Rio al ver lo cursi que eran esas palabras, pero arrugó el papel al sentir una punzada al leerlas: eran "falsas". Eso significaban ahora para ella: mentiras.

—¿Por qué haces todo esto y después te vas corriendo? —preguntó y las lágrimas no tardaron en salir.

Irene tenía un corazón muy grande, pero era frágil. También un orgullo demasiado fuerte, que no la dejaría caer por esto ni por nada.

—¿Dónde estás?

Perfección | SEULRENEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora