[16] Feliz navidad

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Es era su única y posiblemente última navidad juntas. Seungwan se iría a estudiar al extranjero, específicamente en Canadá; Yerim y Sooyoung se irían a una preparatoria muy distinta a la de ellas, como era actualmente; Joohyun asistiría a la academia que deseaba, y Seulgi... realmente no le importaba en que escuela iría, sólo quería cumplir sus metas, y estudiar era un escalón que la ayudaría a llegar hasta allá, por eso pensaba que ella se imponía las reglas, estudiar o no, porque el colegio no importaba tanto.

—Unnie, Seulgi de verdad nos regaló calcetines y guantes —se quejaron Yeri y Joy.

—A mí me regaló un gorro, me gusta —Wendy se puso enseguida el regalo de la pelinegra.

—Hay demasiado frío, es mejor estar preparadas —rio Kang.

Irene solo rio al ver las reacciones de cada una por los regalos de su novia, aunque se sentía un poco dolida, Seulgi no le había dado nada.

—¿Por qué no eres como Wendy y Hyunnie? —preguntaron mostrando sus regalos, eran algo caros.

—¿Quién tiene hambre? Iré por la comida —dijo la pelinegra y se dirigió a la cocina.

Irene siguió a la menor, estaba en su casa, no podía decirle nada. La comida no era la gran cosa, cada una trajo algo, pero era demasiado que Seulgi llevase todo a la mesa donde estaban todas.

—Déjame ayudarte con eso —habló al estar a su lado.

—¿Pasa algo? —preguntó al ver el semblante serio de la mayor.

—Lleva lo que sobra —iba a tomar la comida que ella preparó y la que Wendy trajo, pero la pelinegra se lo impidió.

—No mientas, ¿qué te pasa? Sabes que puedes decirme cualquier cosa —dijo.

—No es nada.

«Quizás porque les diste regalos a ellas y a mí ni siquiera un mugriento calcetín —respondió internamente—. Cómo si pudiera decírselo, no debo ser territorial»

—Espera a que se vayan todas ellas, por favor —le susurró y le robó un beso.

Tardaron más en llevar la comida que en gastarse. Solo conversaban sobre cosas sin sentido y preguntándose lo que deseaban en el futuro.

—Oh, ya es hora de irse —anunció la mayor del grupo, Wendy.

—¿Qué? Ya son las once, debo irme o no me tocará regalo —dijo la más pequeña.

—Mamá debe estar preocupada por mí, dije que estaría a las diez en casa —habló la más alta, Joy.

—¿Este es el adiós?

—Feliz navidad a todas —soltó la pelinegra y le dio un abrazo a cada una.

—Feliz navidad.

—Unnie, ¿vendrá alguien por ti? —consultó Yeri.

—SeungHee debe estar... —el pitido de un auto la interrumpió— Ya está aquí, ¿quieren que las lleve?

—Te amamos —dieron un brinco.

Se despidieron sacudiendo la mano y subieron al auto de la hermana de Wendy.

—¿No vas a irte? Ya es tarde, la temperatura disminuye —consultó la mayor al ver que su novia seguía a su lado.

—Tengo algo que hacer —contestó—. No podía hacerlo con ellas frente, se burlarían de mí y fracasaría, porque me pondría nerviosa.

—¿Qué cosa?

Ambas se sentaron en el sillón y Seulgi tomó las manos de Irene, sus ojos parecían brillar, estaban llenos de felicidad.

—Espero que recuerdes siempre este día.

Se detuvo y relamió sus labios, incluso sin que alguien le dijera algo, estaba nerviosa por no decir las palabras adecuadas. Sus manos comenzaron a temblar.

—Continúa —la mayor apretó sus manos y recuperó la atención de su novia.

—Te lo dije, ¿no? —dijo—. No importa lo que pase. Incluso si te mudas, iré por ti, te buscaré por todo el continente o por el mundo entero, no te dejaré —sonrió—. Hemos estado en esta montaña rusa y como dije, no quiero bajarme, porque estás conmigo.

Sus nervios se fueron, su respiración estaba tranquila y sus ojos miraban fijamente a Joohyun con una sonrisa en su rostro al escuchar sus palabras. Sacó del bolsillo de su abrigo una pequeña caja de color rojo.

—Esta es la primera vez que me siento de esta forma, no quiero perder esta sensación. Haré todo lo posible para conservarla, para que nuestro amor sea eterno y nuestros corazones sigan siendo uno solo.

Abrió la cajita y mostró el par de anillos que tenía dentro.

—Quiero prometerte que sin importar lo que pase y la distancia que nos llegue a separar, voy a amarte y haré todo lo posible para volver a ti —sonrió—. No te mentiré, estaba asustada al pensar cosas como que te irías de mi lado, conocerías a alguien y me dejarías, pero no me importa, ahora lo sé, puedo verlo.

Tomó uno y se lo colocó en el dedo anular de la mano izquierda de Irene.

—Te amo y nada cambiará eso —confesó—; ni la distancia, ni las personas, ni el tiempo.

Joohyun estaba sorprendida por todo lo que su novia había preparado, ya habían pasado por varias cosas. Un año era demasiado, pero quería más, ambas pensaban de esa forma, querían pasar más años juntas y seguir de esta forma.

—Mi corazón siempre está emocionado cada vez que estamos juntas —habló aun mirando su anillo—. Sé que estamos realmente conectadas, es como el destino.

Tomó el otro anillo y comenzó a imitar la acción de Seulgi.

—Te amo y espero que esto jamás terminé, quiero ver hasta donde llegamos con todo esto —dijo.

La menor solo pudo sonreír y estar más que feliz por las palabras de su novia.

—Me gusta tener días en que, lo primero que veo es tu rostro y sentir esa calidez cada vez que estamos juntas, como nuestros corazones laten al ritmo del otro.

Posó su mano en la mejilla de Seulgi, fue acercando su rostro al de ella.

—Te amo, nada ni nadie hará que me olvide de ti.

Se besaron, tan dulce y cálido, como solo ellas podían hacerse sentir la una a la otra. Pero no era un beso cualquiera, como los anteriores, era diferente, se sentía más especial que los otros.

—Feliz navidad —susurró al separar sus labios de la mayor.

—Feliz navidad.

Perfección | SEULRENEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora