Llegó a casa y vio a su mamá con Seulgi en el living, charlando. La menor tenía un hermoso ramo de flores, y su mamá una brillante sonrisa.
—Buenas tardes —saludó y se sentó con ellas.
—Seulgi te trajo un obsequio —mencionó su madre.
—Felicidades, Unnie —dijo la menor. Le extendió el ramo.
—Gracias —sonrió. Se levantó de su lugar para ponerlas en un florero.
—¿Qué tal llevan las cosas Mina y tú? —preguntó Taeyeon.
—Muy bien —contestó la castaña oscura—. Vivimos momentáneamente en un apartamento.
—¿Están listas para el evento?
—Por supuesto.
Debes ser tú misma, Noona.
Las palabras de Hoseok le daban vuelta por toda la cabeza. Quizás él fue un poco duro con ella al decir las cosas, pero fue lo mejor. Ya no quería que siguieran pintándole las cosas de un hermoso color y engañar a su corazón. Hoseok hizo que volviera a la realidad.
Su madre y Seulgi seguían charlando sobre el evento que se llevaría a cabo el fin de semana. Se veían tan familiarizadas al hablar, sonreían y, de vez en cuando, escuchaba como reían. Aun no podía creer que su mamá hizo que Seulgi volviera y que, se divorciara solo para que pudiera respirar de nuevo.
¿No crees que es mejor empezar de nuevo?
—Seulgi —la llamó al volver a la sala—. Sígueme.
La menor se paró y se acercó a ella.
—Con permiso —hizo una reverencia a Taeyeon.
—Vamos a mi habitación —le señaló a su madre, y ésta solamente asintió.
Al estar dentro, sacó del cajón de su escritorio un sobre, aquel que contenía una carta y el anillo que le había obsequiado la menor.
—Toma —le dio todo eso.
—¿Gracias? —estaba a punto de abrir el sobre, pero Irene se lo impidió.
—No ahora, hazlo en tu casa, y... no se lo puedes mostrar a nadie más. Tampoco te lo tomes tan a pecho, porque las cosas han cambiado, de cierto modo.
—Está bien —se acercó a la venta y se percató que el árbol que trepaba para entrar al cuarto de la pelinegra ya no estaba—. Creo que ahora deberé usar la puerta.
—Estaba hablando con Hoseok —mencionó, al sentarse en su cama. Seulgi la miró para que continuara, aunque también la miraba interrogándole sobre el chico, o eso es lo que la pelinegra entendió—. Es mi amigo, un compañero del Consejo, y...
—No, no tienes que darme explicaciones —comentó, soltando una pequeña risa—. Creo que lo conozco, Mina me ha hablado de un Hoseok y un Jimin, probablemente conozcas a ambos, van a la academia de tu mamá.
—Sí, ambos estudian en la misma escuela y estaban en el Consejo.
—Pero ese no es el caso, ¿qué te dijo Hoseok? —volvió al tema.
—Desde cero —respondió—. Quiero que esto... lo mejor sería borrar... volvamos a empezar.
—Entiendo —se sentó junto a ella.
—¿Sabes de que hablo? —interrogó— Estoy diciendo que...
—Hagamos que nada pasó, aunque realmente si pasó algo —dijo—. Un tipo de renacer, rebobinar la cinta y grabar otra, cambiar de libro y volver a escribir, ¿no?
—Creo que si me entendiste.
—¿Hay algo que quieras decirme? —consultó, jugando con sus dedos, un vicio que tenía al estar nerviosa— Ya sabes, antes de volver a empezar.
—¿Tu corazón sigue latiendo de esta forma? —preguntó— Como la primera vez que nos besamos y comenzamos a salir.
—Sí, si sigo enamorada de ti —sonrió—, y estoy dispuesta a esperar el tiempo necesario por ti.
Irene imitó su gesto de sonreír, y dejó caer su cabeza sobre el hombro de la menor.
»Si quieres y piensas que lo mejor sería volver a empezar... por mi estará bien.
—¿De verdad?
—Estoy segura que me enamoraré otra vez de ti y, probablemente, mi amor por ti sea más fuerte.
—Desde ahora ya no serás tan cliché —le picó con el dedo la nariz.
—Esta vez debemos comportarnos, y deja de hacer eso —le pellizco la mejilla a la pelinegra.
—Seremos como cualquier par de amigas.
—Será diferente a como todo esto comenzó.
—Quizás —se alejó de la menor y le dio el sobre—. Haz lo que quieras, pero no se lo muestres a nadie.
—A la orden, Baechu.
Se miraron un par de segundo y se sonrieron.
Irene se sentía, extrañamente, aliviada. Sus emociones estaban al borde, y no solo por el divorcio de sus padres, lo que realmente pasó con Seulgi, o lo de Jisoo; Joohyun estaba luchando consigo misma. Pero no es como si ella se contuviera todo lo que sentía, sino por el hecho de fingir ser alguien que no es, y ahora que su padre se había ido, ya no tenía por qué mentir.
Desde cero no solo significaba volver a iniciar con Seulgi, también era volver a creer en sí misma, amarse... debía ser simplemente Bae Joohyun. Estaba de más lo que otros opinaran y esperaran de ella.
Incluso si no se puede ser feliz por toda la eternidad, está bien tratar de intentar serlo, aunque sea solo por un segundo porque ¿a quién no le gustaría ser realmente feliz?
O eres feliz ahora, o no lo eres. No puedes asegurarte una futura felicidad, porque nadie puede asegurar un siempre. Nadie sabe lo que pasará después.
Ya no tenía por qué ser la chica perfecta. Por más que los demás vieran una Irene brillante y capaz de volver lo imposible en posible; las personas digan o hagan algo relacionado con ella. La única que salía beneficiada o perjudicada era ella misma, nadie más que ella, porque esa es su vida. Nadie más que ella era responsable de llevarla.
—¿Sabes? —la voz de Seulgi la hizo salir de sus pensamientos—. Está bien que tomemos una pausa, para pensar en nosotros mismos. Porque incluso si no es creíble, hay veces en donde nuestro tiempo mayormente es para otra persona, que para nosotros mismos y nuestras propias vidas.
—Creo que estoy en lo bajo de la montaña rusa —se quedó viendo el exterior que dejaba ver la ventana de su habitación—. Al estar en la cima te sientes en la gloria y feliz, pero al comenzar a bajar sientes como un nudo aparece y el cielo se torna de otro color, es... es difícil explicar cómo son realmente las cosas.
—Nadie puede asegurarte que las cosas serán para siempre —dijo su contraria—. Si una relación termina o alguien se va, no significa que será el fin del mundo.
—Bueno, respecto a todo esto... ¿podemos ser amigas?
—Me encantaría ser tu amiga, Baechu.
—Gracias, Gigi.
Debían pensar en ellas mismas que en otras cosas. Ambas tenían sus cosas por la que debían hacerse cargo. Ninguna relación puede funcionar, si ninguna de las dos está bien.
Mañana sería un nuevo día, porque esta era la cuenta regresiva que ha llegado a su final. Todo se ha rebobinado y hay que volver a empezar, porque...
Todo comienza desde cero.
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Perfección | SEULRENE
RomansaLa "perfecta" vida de la "perfecta" Irene da un gran giro cuando se acerca a Seulgi y deciden establecer un tipo de amistad. Los problemas vienen y surgen sentimientos nunca antes sentidos que probablemente hagan que salgan lastimadas. Pero, dicen...
